La aprobación por parte de la Comisión Europea de la joint venture entre CTT y DHL eCommerce no es un movimiento más dentro del sector, introduce un elemento poco habitual en el mercado de la paquetería: dos operadores con actividad directa en los mismos mercados pasan a ser, al mismo tiempo, socios y competidores.

El acuerdo, que ya fue adelantado a finales de 2024 en informacionlogistica.com, se materializa ahora tras el visto bueno regulatorio y dibuja una estructura cruzada de participaciones que obliga a repensar cómo se va a competir en España y Portugal. CTT entra en el capital de DHL eCommerce España, mientras que DHL hace lo propio en CTT Expresso, con la posibilidad de aumentar esas posiciones en el futuro.

No se trata únicamente de una alianza operativa, sino de una integración parcial entre dos redes que, hasta ahora, competían por los mismos clientes en segmentos clave como el ecommerce. La singularidad del movimiento se amplifica al tener en cuenta la naturaleza de ambas compañías: CTT pertenece al operador postal público portugués, mientras que DHL forma parte del grupo Deutsche Post, también de origen público.

Este cruce de intereses introduce una capa adicional de complejidad en el mercado ibérico, ya que, por un lado, se busca generar eficiencias mediante la integración de redes y la especialización de actividades, con un reparto claro de funciones entre B2C y B2B en España. Por otro lado, se mantiene una estructura en la que ambas compañías siguen operando bajo sus propias marcas y estrategias.

Desde el punto de vista operativo, la consolidación de capacidades puede tener un impacto relevante en el sector a nivel de Iberia. La creación de una red conjunta con alta capilaridad y capacidad diaria elevada refuerza la posición de ambos operadores frente a otros actores del mercado, especialmente en un entorno donde la densidad de entregas y la optimización de rutas son determinantes para la rentabilidad.

En Portugal, el movimiento es más claro, con la integración de la actividad de DHL eCommerce bajo la estructura de CTT Expresso, lo que simplifica el mapa competitivo. En España, sin embargo, el modelo es más complejo, con una coexistencia que obliga a coordinar intereses sin eliminar la competencia directa en determinados segmentos.

Este tipo de acuerdos no son habituales en la logística de última milla, donde la diferenciación suele basarse precisamente en la red y en la capacidad de ejecución. Como se suele decir, cada uno prefiere trabajar con su casa únicamente, sin mezclarse con competidores. Compartir parcialmente esas capacidades puede generar eficiencias sobre el papel, pero también diluye algunos de los elementos tradicionales de competencia.

Además, el hecho de que ambos grupos tengan raíces en operadores postales públicos introduce una dimensión estratégica que va más allá del corto plazo. No es solo una decisión comercial, sino un posicionamiento en un mercado europeo cada vez más concentrado y exigente, donde los grandes grupos van imponiendo su paso y presencia de forma robusta e imparable.

Para el resto de operadores en la península ibérica, el mensaje que se les manda con este acuerdo es claro y nítido: la escala y la cooperación empiezan a pesar tanto como la competencia pura. La pregunta que se abre es si este modelo híbrido, donde se compite y se colabora al mismo tiempo, será capaz de sostenerse sin generar conflictos operativos o estratégicos a medio plazo. El tiempo nos lo dirá.

Carlos Zubialde

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