En pocas semanas, cuatro operaciones de compra en el sector del transporte y la logística han confirmado algo que venía gestándose desde hace tiempo, el mapa de proveedores se está reduciendo a pasos acelerados, y los que quedan son cada vez más grandes. DSV ha cerrado formalmente la absorción de DB Schenker en España, disolviendo su filial y distribuyendo su actividad entre sus propias divisiones de aire, mar y carretera. Everwood Capital ha adquirido MBCold Logistics para integrarlo en Prontia Logística, su plataforma de frío en la Península Ibérica. CEVA ha completado la compra de la italiana Fagioli, especialista en transportes especiales y proyectos de gran escala. Y Geodis ha culminado la adquisición de Malherbe, reforzando su posición en el transporte de carga por carretera en Europa. Cuatro noticias distintas, una sola dirección.

Lo llamativo no es que se produzcan fusiones y adquisiciones, eso ocurre en todos los sectores, sino la cadencia con la que están sucediendo y la lógica que las mueve. No se trata de operaciones oportunistas o de rescate, sino de construcción deliberada de escala. Los fondos de inversión que entran en logística, como Everwood en el frío, buscan construir plataformas regionales mediante la integración sucesiva de operadores locales, Transaez, Arimon, TransDusan y ahora MBCold son piezas de ese mismo tablero. Y los grandes grupos globales, como DSV, no compran para mantener marcas, compran para eliminarlas e integrar la operativa bajo su propia estructura, con todo lo que eso implica para el cliente que trabajaba con el operador absorbido.

La absorción de Schenker en España es un ejemplo claro de lo que le ocurre al mercado cuando se consolida a este ritmo. Los interlocutores cambian, los sistemas migran, los acuerdos se reencuadran dentro de estándares globales diseñados desde fuera, y la empresa que antes negociaba con un operador que conocía su operativa se encuentra de golpe dentro de una estructura donde su volumen es marginal. La capacidad de negociación no desaparece, pero se reduce, y en un mercado donde ya había pocas alternativas de tamaño comparable, tener menos opciones tiene un precio.

En la logística de frío, la dinámica es similar aunque el punto de partida sea diferente. La demanda de operadores con cobertura amplia, trazabilidad y control de temperatura está expulsando del mercado a los independientes pequeños, no necesariamente porque ofrezcan peor servicio, sino porque los clientes de cierto tamaño exigen condiciones que solo pueden garantizar estructuras con músculo financiero y red territorial. Prontia Logística, con cerca de 50 millones de facturación agregada tras integrar MBCold, es ya un actor relevante en la Península, y no ha terminado de crecer.

El cargador que todavía no ha puesto el foco en la gestión de sus proveedores de transporte debería hacerlo ahora, porque el mercado al que se enfrentará en dos o tres años tendrá menos actores, con mayor poder de fijación de precios y con menos presión competitiva que los obligue a ceder. Que haya menos empresas de transporte no significa necesariamente que haya peor servicio, pero sí que el equilibrio de poder en la negociación habrá cambiado de forma estructural, y eso no se corrige con una llamada de última hora.

Carlos Zubialde

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