Damm ha absorbido y extinguido de forma definitiva a Alfil Logistics, el operador logístico multimodal que la cervecera catalana puso en marcha junto a Renfe en el año 2000. La operación cierra un proceso que se venía gestando desde hace meses y pone fin a la existencia independiente de una compañía con 26 años de trayectoria en el sector.

El desenlace llega después de dos movimientos previos que ya apuntaban en esta dirección. El Consejo de Ministros autorizó a Renfe Mercancías a vender su participación en Alfil Logistics, y tres meses después, a finales de octubre, Damm tomó el control completo del operador y quedó como socio único. La absorción y extinción definitiva, ejecutada a finales de junio, era el paso lógico que quedaba pendiente una vez la cervecera se convirtió en propietaria al cien por cien.

Alfil Logistics nació como un proyecto conjunto entre Damm y Renfe con fuerte vocación ferroviaria, y con el tiempo construyó una red que llegó a sumar 19 almacenes y 64 plataformas de tránsito, con más de medio millón de metros cuadrados de superficie logística gestionada. El operador daba servicio a sectores tan diversos como el gran consumo, la alimentación y bebidas, el textil, la electrónica, la industria y la parafarmacia, un alcance que iba mucho más allá de la propia actividad cervecera de su matriz.

La absorción confirma un patrón que ya se venía observando en la relación entre ambas compañías, ya que Damm era desde hacía tiempo tanto propietaria como principal cliente de Alfil, lo que hacía cada vez menos necesario mantener la estructura jurídica de una filial independiente cuando la operativa real podía integrarse directamente en la organización logística de la cervecera. Este tipo de integración, absorber y extinguir en lugar de mantener una participada separada, suele responder a razones de simplificación estructural y eficiencia en la gestión, especialmente cuando el proveedor y el cliente principal terminan siendo el mismo grupo.

Para el sector logístico catalán, la desaparición de Alfil como marca independiente supone el cierre de uno de los operadores multimodales que durante más de dos décadas combinó transporte ferroviario y por carretera, un modelo que hoy interesa cada vez más a cargadores preocupados por reducir emisiones y que Alfil llegó a desarrollar en colaboración con Damm, incluyendo pruebas con vehículos de alta capacidad como el duotráiler entre Barcelona y Murcia.

La operación deja abierta una pregunta operativa para el resto del sector, cómo absorberá Damm internamente la gestión de una red logística de este tamaño, y si esa integración directa mantendrá el mismo nivel de servicio a terceros que Alfil ofrecía como operador independiente, o si la actividad quedará finalmente reservada en exclusiva a las necesidades logísticas del propio grupo cervecero.

Carlos Zubialde

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