Que el sector del transporte terrestre atraviesa una situación compleja es conocido cuando hablamos del personal que necesita incorporara para poder continuar con la actividad. Cada vez es más difícil para las empresas de transporte encontrar tanto operadores de tráfico como choferes.
Son dos perfiles muy distintos, el de los choferes es algo muy conocido desde hace tiempo, estimándose que en España, por ejemplo en la actualidad el déficit puede estar sobre los 30.000 conductores, cifra que aumentará si no se remedia en los próximos años al jubilarse una parte importante de los conductores actuales, que en su mayoría tienen una edad superior a los 50 años. Pero otro perfil, muy distinto, es el que mayor número de vacantes comienza a agrupar; los operadores de tráfico.
Entre las tareas de los operadores de tráfico encontramos todo lo relacionado con la planificación de los transportes, la coordinación de los mismos, desde las recogidas o monitorización de los transportes internacionales, pasando incluso en ocasiones dependiendo de la compañía, a la gestión de las incidencias o la facturación. Sin los choferes no haría servicio, pero sin los operadores de tráfico toda la operativa se detendría.
La mayor dificultad tiene dos focos en el caso de los operadores de tráfico: el número de nuevos potenciales profesionales es cada vez menor, y el "fichaje" entre compañías es una acción que está en el día a día. Si hablamos de lo primero, el número de nuevos operadores es cada vez menor, no existe casi formación reglada que permita el aterrizaje de nuevos profesionales al sector, por lo que estos llegan desde distintos caminos, en ocasiones con poca preparación técnica, que normalmente se sustituye con un rápido aprendizaje, a la altura de las necesidades del dinamismo que exige esa posición.
Pero lo que está sucediendo, y es preocupante, es el baile de "fichajes" entre las empresas. Ante la falta de nueva cantera, y las necesidades de cubrir esas posiciones, el camino más rápido es pescar con sus redes en las de otras empresas, pese a que eso pueda suponer la incorporación de profesionales todavía en fase de formación, además de tener que aumentar la retribución y otros beneficios.
¿Hasta dónde? Esa es la gran pregunta.
El sector del transporte tiene dos retos, uno dar visibilidad y prestigio al sector de forma global y a los profesiones que lo componen. Demostrar que no solo es un trabajo más, sino que hay una carrera con futuro y potencial de desarrollo. Y el segundo reto es potenciar la formación, algo con lo que ya debe de convivir el sector, y es que sin formación, no hay cantera, ni futuro.
Carlos Zubialde
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