El Grupo Volkswagen ha puesto el foco en uno de los pilares menos visibles, pero más determinantes, de su estrategia de descarbonización: la red logística que mueve diariamente millones de piezas y vehículos entre proveedores, fábricas y mercados. Para avanzar hacia el objetivo de emisiones cero netas, el fabricante alemán considera imprescindible sustituir progresivamente los camiones diésel por vehículos eléctricos en toda su cadena de transporte.

La compañía asume que alcanzar la neutralidad climática no pasa únicamente por electrificar su gama de productos. La fabricación sostenible y, especialmente, una logística alineada con los compromisos medioambientales se han convertido en factores clave dentro de su hoja de ruta. En este contexto, el transporte por carretera emerge como uno de los principales retos pendientes.

Desde el área de Logística, Volkswagen gestiona una red de enorme complejidad que conecta a unos 8.500 proveedores, 112 plantas de producción y más de 150 mercados de venta en todo el mundo. A día de hoy, gran parte de estos flujos se apoya todavía en camiones diésel, un modelo que el grupo considera incompatible con sus objetivos climáticos a medio y largo plazo.

Según datos internos, el transporte por camión representa en torno al 50% de las emisiones generadas por la actividad logística del grupo. Una cifra que explica por qué el departamento de Logística ha situado la electrificación del transporte terrestre como una prioridad estratégica. Aunque los camiones siguen siendo un elemento esencial para garantizar la eficiencia y flexibilidad de la cadena de suministro, también son uno de los mayores focos de emisiones de CO2.

Desde la sede de Wolfsburgo, el área de Logística coordina el transporte terrestre por carretera y ferrocarril entre las distintas marcas del grupo, además de supervisar el transporte marítimo intercontinental y, en casos concretos, el aéreo. No obstante, la operativa diaria de los camiones está externalizada a empresas especializadas, que son las responsables de decidir el tipo de propulsión de sus flotas.

Este enfoque podría cambiar en los próximos años. Aunque hasta ahora Volkswagen ha dejado esta decisión en manos de sus proveedores logísticos, el grupo ha dejado claro que su compromiso con el Acuerdo Climático de París obligará a reducir de forma drástica las emisiones de CO2 asociadas al transporte. En este sentido, la compañía considera que el camión eléctrico será la solución predominante en el futuro.

En sus comunicaciones recientes, Volkswagen ha señalado que la eficiencia y la sostenibilidad están ganando un peso creciente en los criterios de selección y evaluación de sus socios logísticos. Esto abre la puerta a que, en el marco de los acuerdos con las empresas de transporte, se establezcan exigencias más estrictas en materia de electrificación de flotas.

El mensaje es claro: la transición hacia una logística libre de emisiones no será opcional. Para las empresas de transporte que trabajan con grandes cargadores industriales como Volkswagen, la adaptación al camión eléctrico se perfila no solo como una cuestión medioambiental, sino como un requisito competitivo para seguir formando parte de las grandes redes logísticas del futuro.

Carlos Zubialde

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