Más de la mitad de los transportistas españoles afirma haber sufrido algún tipo de robo en los últimos cinco años, una señal clara del deterioro de las condiciones de seguridad en el transporte por carretera. Esa es una de las principales conclusiones de la tercera edición del Estudio sobre la Situación Actual del Transporte por Carretera, elaborado por Continental y Fenadismer, en el que han participado más de 750 profesionales del sector. El informe también refleja la creciente inquietud ante la implantación de las 44 toneladas y la falta de preparación para afrontar los cambios normativos en materia de digitalización prevista para 2026.
El estudio confirma que la inseguridad es uno de los problemas que más se ha intensificado. No solo se incrementa el número de robos de vehículos y mercancías, sino que aumentan los casos en los que los conductores sufren agresiones. Estos incidentes, junto con la ausencia de relevo generacional, configuran un escenario especialmente complejo. Las propuestas más mencionadas para atraer a nuevos profesionales pasan por mejorar las condiciones laborales, establecer una edad de jubilación más temprana y facilitar la conciliación, una demanda que crece con fuerza respecto al año anterior.
La regulación que permitirá elevar la masa máxima autorizada de los camiones a 44 toneladas también genera un rechazo significativo. Un 44% de los encuestados considera que esta medida puede expulsar a más transportistas del sector, porcentaje que aumenta respecto al estudio anterior. La principal preocupación reside en la dificultad para repercutir estos cambios en las tarifas que pagan los cargadores, algo que un 79% ve improbable. Paralelamente, respecto a la prohibición de que los conductores realicen labores de carga y descarga, solo tres de cada diez profesionales indican que se incumple de forma sistemática, mientras que la mayoría espera entre una y tres horas en los centros logísticos para completar estos procesos.
Más allá de los aspectos operativos, el informe vuelve a poner sobre la mesa la brecha digital que afronta el sector. A pocos meses de que entren en vigor obligaciones como la factura electrónica o la documentación digital del transporte, cerca del 70% de los transportistas reconoce no estar preparado. El conocimiento de herramientas clave relacionadas con la medición de emisiones, como VECTO, es aún más limitado. La formación en competencias digitales se presenta así como uno de los grandes retos, en un entorno donde el 66% de los encuestados afirma necesitar más capacitación.
El estudio también analiza criterios de seguridad y decisión de compra relacionados con el vehículo y sus componentes. Los neumáticos, considerados críticos por el 98% de los transportistas, se evalúan especialmente por su profundidad y presión, y un 57% apoya establecer una profundidad mínima obligatoria. En cuanto a la elección de un vehículo nuevo, la motorización diésel continúa siendo mayoritaria, mientras que la relación calidad-precio adquiere una relevancia creciente, multiplicándose su peso en la decisión de compra respecto a años anteriores.
El informe de Continental y Fenadismer dibuja un sector tensionado por la inseguridad, las exigencias regulatorias y la falta de relevo profesional. A la vez, revela una industria que continúa adaptándose, aunque con desafíos profundos que requieren respuesta urgente si se quiere garantizar la continuidad, eficiencia y competitividad del transporte por carretera en España.
Carlos Zubialde
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