El director general de la DGT, Pere Navarro, ha sido especialmente contundente al abordar el futuro del transporte de mercancías en las ciudades, lo que se traduce en que el temor que tiene el sector puede hacerse realidad. Durante el VIII Encuentro de Ciudades para la Seguridad Vial y la Movilidad Sostenible, celebrado en Badajoz, expresó con claridad que el acceso masivo de vehículos privados a los centros urbanos tiene los días contados y que la distribución urbana de mercancías deberá reinventarse para adaptarse a este nuevo escenario, y que en consecuencia, debe de olvidarse de como se trabaja en la actualidad.
Navarro puso sobre la mesa una preocupación creciente entre los ayuntamientos: cómo reorganizar el transporte de mercancías en áreas urbanas cada vez más saturadas. Aunque se trata de un sector imprescindible para la actividad diaria de comercios y servicios, también supone una presión adicional sobre calles que ya soportan un tráfico elevado, y ya es conocido la fobia que tienen las autoridades al transporte de mercancías en las ciudades, siempre que hablemos de su presencia, claro, no en el momento del pago de los impuestos. Según explicó, las ciudades tendrán que idear nuevas formas de gestionar el reparto para evitar caer en el mismo modelo que permitió durante años la entrada indiscriminada de coches privados.
Sin concretar medidas específicas, Navarro apuntó que el futuro del reparto urbano podría pasar por horarios regulados, zonas de acceso más controlado y sistemas de distribución más estructurados que permitan compatibilizar la movilidad sostenible con la necesidad de abastecer a la ciudad. La clave, señaló, será no repetir los errores del pasado y evitar que la logística urbana contribuya a nuevas congestiones.
El responsable de la DGT recordó que España avanza hacia un modelo de ciudad más tranquila y saludable, donde el coche privado pierde protagonismo. En este contexto, el transporte público será la principal vía de acceso al centro urbano, o por lo menos esa es la intención de inicio. Navarro insistió en que esta transición no responde a una cuestión tecnológica, sino de espacio: los cascos urbanos no pueden absorber cada día miles de vehículos, sean eléctricos, híbridos o de combustión. El problema es la capacidad limitada de las calles, no el tipo de motor que utilicen los vehículos.
Su mensaje fue claro: incluso los coches de cero emisiones, actualmente favorecidos en las Zonas de Bajas Emisiones, tendrán cada vez más restricciones en el centro de las ciudades. La prioridad será liberar espacio y garantizar una movilidad fluida, sostenible y coherente con las necesidades urbanas.
Navarro concluyó que la movilidad urbana debe replantearse desde su base. El coche privado dejará de ser el elemento central de la circulación en las ciudades, y la distribución de mercancías tendrá que adaptarse a un modelo completamente renovado. Para el director de la DGT, el desafío será mantener el flujo de suministros sin comprometer la eficiencia ni la calidad de vida en unas ciudades que ya están redefiniendo su estructura y su forma de moverse.
¿Y como afectará esto al transporte? ¿Y a los clientes?
Lo que puede quedar claro es que la entrega a domicilio de los envíos de comercio electrónico, tienen los días contados. No es posible ponerle una fecha, pero con estos planteamientos, la entrega en domicilio pasará de ser un "commodity" para ser un servicio "premium". Quedará por ver como quieren articular este planteamiento, porque el papel lo aguanta todo, pero en ocasiones, la realidad es muy tozuda.
Carlos Zubialde
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