Vitoria-Gasteiz avanza en un nuevo modelo de distribución urbana de mercancías que combina un microhub logístico, la Zona de Bajas Emisiones vigente desde 2025 y el proyecto DataDUM, impulsado desde Mobility Lab Vitoria-Gasteiz. El objetivo declarado por el Ayuntamiento es compatibilizar el crecimiento del reparto urbano con la reducción de emisiones y la convivencia en el centro de la ciudad, sin recurrir a restricciones adicionales sobre la actividad comercial.

No es la primera vez que Vitoria intenta ordenar la distribución urbana de mercancías desde una lógica de consolidación. Ya a finales de los años noventa, el Ayuntamiento planteó un modelo que apuntaba en una dirección similar, un centro de consolidación de mercancías al que debían acudir todos los operadores para agrupar sus envíos, y desde el que un único proveedor de transporte se encargaría después del reparto final en el centro urbano. Aquel proyecto no llegó a materializarse, porque generó varios recursos por parte del sector del transporte, que consideraba que otorgar en exclusiva la última milla a un solo operador vulneraba la libre competencia, y la iniciativa terminó siendo rechazada.

El planteamiento actual evita expresamente ese escollo, porque no impone un operador único ni obliga a concentrar el reparto en una sola empresa, sino que se apoya en el intercambio de datos entre administración y operadores logísticos para optimizar una actividad que sigue en manos de múltiples transportistas. El microhub de San Martín funciona como punto de consolidación logística donde las mercancías se agrupan y redistribuyen antes de entrar en la supermanzana central, reduciendo así los desplazamientos de vehículos de reparto sin necesidad de que sea una única empresa quien controle ese último tramo.

DataDUM es la pieza que marca la diferencia respecto al intento de hace tres décadas, porque en lugar de imponer una estructura operativa cerrada, utiliza el intercambio de información en tiempo real entre administraciones y operadores para mejorar el cumplimiento de la normativa de carga y descarga, optimizar el uso de las plazas disponibles y reducir tiempos de espera. La iniciativa persigue mejorar la eficiencia sin incrementar las restricciones, un principio que contrasta directamente con el modelo de monopolio de reparto que el sector rechazó hace años.

Estas iniciativas se enmarcan dentro de Mobility Lab Vitoria-Gasteiz, que ya reúne a 28 entidades adheridas a su espacio de datos, entre administraciones, empresas, operadores logísticos, universidades y centros tecnológicos, colaborando en proyectos piloto de movilidad eléctrica, última milla, Zonas de Bajas Emisiones y transporte sostenible. El ecosistema industrial de Álava, con presencia de fabricantes como Mercedes-Benz, Michelin, Talgo o BH, y con infraestructuras logísticas como Arasur, el Centro de Transportes de Vitoria, el aeropuerto de Foronda o la terminal intermodal de Jundiz, aporta a la ciudad un entorno poco habitual para probar este tipo de soluciones a escala real.

La posición de Álava en el corredor europeo TEN-T y la trayectoria de Vitoria-Gasteiz como European Green Capital y ciudad integrante de la misión europea de ciudades climáticamente neutras refuerzan el interés de la capital alavesa por convertirse en banco de pruebas de estos modelos. Queda por ver si, tres décadas después de aquel primer intento fallido, el enfoque basado en datos compartidos logra lo que el monopolio de reparto no consiguió, ordenar la última milla del centro urbano sin generar el mismo rechazo del sector del transporte.

Carlos Zubialde

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