La reciente prohibición de circulación de camiones decretada la pasada semana ha vuelto a poner en evidencia una de las grandes asignaturas pendientes del transporte por carretera en España: la falta estructural de áreas de descanso adecuadas para los conductores profesionales.

Desde la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) se ha calificado esta medida como excesiva y carente de una justificación objetiva suficiente, pero más allá de la propia restricción, el episodio ha dejado al descubierto las graves carencias de la red viaria en materia de infraestructuras básicas para el estacionamiento prolongado de vehículos pesados.

La decisión obligó a miles de camiones a permanecer inmovilizados durante horas e incluso días en distintos puntos de la red viaria que no están preparados para absorber este tipo de situaciones. En muchos casos, los conductores se vieron obligados a esperar sin acceso a servicios esenciales como aseos, duchas, restauración o espacios seguros, una realidad que vuelve a evidenciar la distancia existente entre las decisiones administrativas y la realidad operativa del transporte.

Especial preocupación genera la situación de los 37 aparcamientos de viabilidad invernal gestionados por el Ministerio de Transportes. Estas instalaciones fueron concebidas como herramientas de gestión puntual del tráfico en episodios meteorológicos adversos, pero en la práctica están siendo utilizadas para inmovilizaciones prolongadas de camiones sin contar con las condiciones mínimas necesarias. La ausencia de servicios básicos, medidas de seguridad y espacios dignos de descanso pone de manifiesto que estos aparcamientos no pueden seguir empleándose de este modo sin una adaptación profunda a las necesidades reales del sector.

A este problema se suma un contexto ya de por sí complejo. El cierre progresivo de restaurantes de carretera, el deterioro de muchas áreas públicas de parada y las crecientes restricciones al estacionamiento de camiones en entornos urbanos e industriales han reducido de forma drástica las opciones reales de descanso. Cuando a esta situación se añaden prohibiciones de circulación adoptadas sin una planificación paralela de los espacios necesarios, el impacto sobre los conductores y las empresas se multiplica.

Desde la CETM se advierte de que este tipo de medidas tienen consecuencias directas sobre la seguridad vial y la seguridad de las mercancías. La concentración de vehículos en zonas no habilitadas incrementa los riesgos de fatiga, estrés, robos y daños a las cargas, además de generar situaciones de inseguridad y falta de control que afectan tanto a los profesionales como al conjunto del sistema.

La Confederación recuerda, además, que el transporte de mercancías por carretera es una actividad esencial para la economía y que España desempeña un papel clave como corredor logístico estratégico. Por ello, cualquier restricción a la circulación debería adoptarse con criterios de previsión, coordinación y responsabilidad, teniendo en cuenta la operativa real del sector y no solo desde una perspectiva administrativa.

Ante este escenario, la CETM insiste en la necesidad de que las administraciones públicas aborden de forma prioritaria la ampliación, mantenimiento y modernización de la red de áreas de descanso para el transporte pesado. Esto incluye la adecuación de los aparcamientos de viabilidad invernal para garantizar espacios suficientes, seguros y dotados de servicios adecuados antes de aplicar prohibiciones de circulación de este alcance.

Garantizar condiciones dignas de descanso para los conductores no es una cuestión secundaria. Es un requisito imprescindible para la seguridad vial, para la eficacia de las propias medidas administrativas y para el correcto funcionamiento de una cadena logística de la que depende buena parte de la actividad económica del país.

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