La reacción del sector logístico al paquete de medidas aprobado por el Gobierno no se ha hecho esperar, y llega con un mensaje claro desde la patronal UNO Logística: las ayudas no están dimensionadas para el nivel de impacto que está generando el encarecimiento del combustible.
El presidente de la organización, Francisco Aranda, ha trasladado públicamente esa preocupación tras la publicación del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, señalando que el contenido del decreto no responde a la gravedad del momento. “El propio presidente del Gobierno señaló que se trata de la situación más grave de la legislatura, sin embargo, estamos muy decepcionados porque el plan publicado hoy en el BOE no está a esa misma altura”, ha afirmado.
El núcleo de las medidas gira en torno a una ayuda de 0,20 euros por litro de gasóleo para los transportistas acogidos al sistema de gasóleo profesional, con vigencia hasta el 30 de junio. A esto se suman compensaciones directas para quienes quedan fuera de este régimen, con importes que oscilan entre los 1.800 euros por vehículo pesado, 665 euros para camiones de menor tonelaje y 300 euros para vehículos ligeros.
Desde UNO, el análisis es directo. Estas cantidades no cubren el sobrecoste real que están soportando autónomos, pymes y operadores logísticos, especialmente en un contexto donde el precio del combustible ha aumentado con una rapidez poco habitual. La diferencia entre el coste asumido y la ayuda recibida sigue recayendo en las empresas.
El decreto también incorpora una línea de reavales de hasta 2.000 millones de euros, gestionada a través del ICO, orientada a facilitar liquidez mediante avales vinculados a tarjetas de combustible. Esta medida permite sostener la operativa a corto plazo, pero no modifica el problema de fondo: el precio del gasóleo ni la estructura de costes.
En este punto, la crítica del sector no se centra únicamente en la cuantía de las ayudas, sino en su planteamiento. Según Aranda, “la dimensión de este plan de choque no se corresponde con la gravedad de la situación”, en referencia a una crisis que, en su opinión, tiene un carácter estructural y no puntual.
El paralelismo con la crisis derivada de la guerra en Ucrania aparece de forma recurrente en el análisis sectorial. En aquel contexto, las ayudas fueron más intensas y sostenidas en el tiempo, mientras que en la situación actual el incremento del combustible está siendo más rápido, pero la respuesta es más limitada.
Ante este escenario, UNO Logística plantea la necesidad de un nuevo paquete de medidas que complemente al actual y que se active de forma inmediata. El objetivo no es solo aliviar la presión a corto plazo, sino evitar un deterioro progresivo del tejido empresarial que pueda afectar a la continuidad de la cadena de suministro.
“Llevamos tiempo advirtiendo de que no estamos ante una subida puntual, sino ante una crisis estructural más importante que la sufrida por la guerra de Ucrania que está poniendo en riesgo la viabilidad de muchas empresas”, ha señalado Aranda.
El planteamiento introduce una cuestión de fondo. Las medidas actuales permiten sostener la actividad durante un periodo limitado, pero no garantizan que esa actividad sea económicamente viable. En ese equilibrio inestable, el riesgo no es inmediato, pero sí acumulativo.
La cadena logística rara vez se rompe de forma repentina, lo hace cuando múltiples tensiones sostenidas terminan por superar la capacidad de resistencia de quienes la operan.
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