Cuando un nuevo polo logístico empieza a atraer inversión y operadores de peso, suele dar la impresión de que el éxito ha llegado de forma natural. Sin embargo, detrás de cada uno de estos enclaves existe un proceso de planificación que arranca muchos años antes de que se levante la primera nave, con la ordenación del territorio, la disponibilidad de infraestructuras y la coordinación entre administraciones y empresas como elementos que determinan si un proyecto logra consolidarse a largo plazo o se queda en una operación puntual.
Durante años, el debate sobre logística se ha centrado casi en exclusiva en la ubicación de las naves o en la disponibilidad de metros cuadrados. En un contexto de operaciones cada vez más complejas y mayor exigencia tecnológica, sin embargo, cuestiones que antes se consideraban aspectos meramente técnicos, la disponibilidad de suelo finalista, una planificación urbanística alineada con la demanda, el acceso a infraestructuras viarias, la capacidad energética o unos procesos administrativos ágiles, se han convertido en auténticos factores de competitividad territorial, capaces de decidir si un territorio atrae inversión logística o la ve dirigirse hacia otro punto del mapa.
La consolidación de determinados enclaves del centro peninsular ilustra bien esta dinámica. Plataforma Central Iberum, en Illescas, se ha convertido en uno de los principales nodos logísticos del país no por su cercanía a Madrid en solitario, sino por la combinación de planificación sostenida, inversión en infraestructuras y creación de un ecosistema empresarial especializado que, una vez alcanza una masa crítica suficiente de empresas, infraestructuras y servicios, empieza a generar un efecto tractor propio, atrayendo nuevas inversiones que aceleran a su vez el desarrollo del territorio.
Activos como Mountpark Illescas III han contribuido a consolidar el sur de Madrid como referencia para operadores que necesitan plataformas modernas y capacidad para operaciones a gran escala, y la futura expansión de Plataforma Central Iberum prevista para 2028 apunta a dar continuidad a ese crecimiento, ampliando la oferta de suelo disponible. Leandro Greblo, Country Manager Iberia de Mountpark, resume la lógica de fondo señalando que cuando un territorio atrae inversión de forma continuada, normalmente no responde a una única operación de éxito, sino a la consecuencia de haber creado las condiciones adecuadas para que las empresas quieran seguir implantándose allí.
Esta lectura desplaza el centro del debate logístico desde la simple ubicación hacia la capacidad de un territorio para sostener su crecimiento sin perder competitividad frente a otros enclaves que compiten por la misma inversión. La trayectoria de Illescas confirma que los grandes polos logísticos se consolidan cuando existe una estrategia territorial capaz de anticipar el crecimiento futuro, en lugar de reaccionar a la demanda una vez que ya ha aparecido, lo que convierte cada nuevo desarrollo en parte de una estrategia más amplia de construcción de territorio, no en una suma de activos inmobiliarios independientes entre sí.
Carlos Zubialde





