Octubre de 2026 ya no queda lejos, y el Documento de Control Electrónico pasará a ser obligatorio para el transporte por carretera en España. Y aunque falte poco tiempo, para muchas empresas del sector, sin embargo, la digitalización de los documentos de transporte sigue siendo una conversación pendiente, algo que se irá haciendo, pero que piensan que todavía no es urgente. Esa percepción empieza a tener un coste real.

Mientras tanto, otro documento fundamental en el transporte de mercancías por carretera, como el eCMR, avanza de forma desigual, ya que sí hay algunas compañías que han empezado a profundizar en su uso. Esas empresas que ya trabajan con la carta de porte electrónica en sus operaciones internacionales comprueban que están acortando tiempos en la gestión administrativa, que reducen errores de cumplimentación y, sobre todo, que les está permitiendo acelerar los ciclos de facturación.

Y es que el aspecto relacionado con la facturación es el gran desconocido de los beneficios del e-CMR. La prueba de entrega de la mercancía llega en tiempo real, sin esperar que el papel vuelva de la ruta hasta la oficina, como sucede con el CMR de papel. Quien sigue gestionando el CMR en papel, ese diferencial de días —a veces semanas—  para enviar el comprobante de entrega al cliente, se traduce en días que se añaden en el cobro de la factura, con el impacto que tiene sobre la tesorería.

Si hablamos del marco normativo, este ya está construido y perfectamente definido. El Reglamento europeo eFTI reconoce el eCMR con plena validez legal en todos los Estados miembros, equiparándolo al documento en papel, y las firmas electrónicas conformes con el reglamento eIDAS garantizan autenticidad e integridad. Para el mes de julio del 2027, los Estados miembros estarán además obligados a aceptar la versión electrónica de la carta de porte internacional.

El argumento que más frena la adopción del documento digital en las empresas de transporte no es técnico, sino operativo y cultural: la preocupación por si el conductor va a saber manejarlo o si tenemos los recursos técnicos para poder dar ese soporte son las dos cuestiones que más se plantean. Y ojo, hablamos de una objeción razonable, pero cada vez menos sólida. Las plataformas actuales están diseñadas para que el conductor acceda al documento desde su dispositivo móvil, firme digitalmente y actualice el estado del envío sin herramientas adicionales, sin tener que descargarse Apps  ni tener que acceder a una formación compleja. El verdadero problema no está en la cabina, sino en las oficinas de las empresas que aún no han adaptado sus procesos internos.

Hay operadores que están apostando no solo por desarrollar las plataformas necesarias, sino por acompañar al sector en ese proceso de transición. Leviahub, que trabaja con la solución eCMR en colaboración con Pionira (primer proveedor mundial en desarrollar este tipo de herramienta y referente europeo con más de 10.000 empresas conectadas) ha organizado webinars gratuitos, (el próximo es el 14 de abril a las 16:00 horas, puedes apuntarte desde aquí) orientados específicamente a aclarar qué cambia, cuándo y cómo prepararse sin interrupciones operativas. Y es algo de suma importancia, porque la diferencia entre adoptar bien y adoptar mal una digitalización de este tipo está precisamente en el acompañamiento durante la fase de implantación.

El debate sobre el papel cero en el transporte lleva años sobre la mesa sin resolverse del todo. La diferencia ahora es que hay una fecha concreta, un marco legal consolidado y un mercado europeo donde las empresas que ya operan sin papel (pese a no ser todavía una mayoría) están ganando posiciones frente a las que siguen esperando. Seguir moviendo papeles tiene un coste de eficiencia que ya es medible, y pronto tendrá también un coste regulatorio.

contacto@informacionlogistica.com