La empresa canadiense Geotab, especializada en soluciones de vehículos conectados, ha publicado su primer índice de eficiencia de transporte urbano de mercancías en Europa, y el resultado para Madrid es el peor entre las siete capitales analizadas. Con una puntuación de 25 sobre 100, la capital española se sitúa en último lugar, frente a los 61 puntos de Berlín, que encabeza el ranking. La brecha entre ambas ciudades es del 144%, según las propias cifras de la compañía.

El índice analiza Berlín, Ámsterdam, Dublín, Roma, París, Londres y Madrid. Las dos primeras forman el grupo de mayor eficiencia, con puntuaciones de 61 y 59 respectivamente. Dublín y Roma se sitúan en un rango intermedio, entre 48 y 49 puntos, mientras que París, Londres y Madrid componen el tramo inferior, con 37, 29 y 25 puntos.

Lo que distingue a Madrid del resto no es solo el nivel de congestión, sino su comportamiento a lo largo del día. Según el informe, Madrid es la única ciudad del estudio que no registra ninguna franja horaria libre de saturación durante la jornada operativa, lo que elimina la posibilidad de planificar entregas en ventanas de menor tráfico, una práctica habitual en la distribución urbana. A eso se añade un nivel de imprevisibilidad elevado: un mismo trayecto puede duplicar su duración de un día para otro sin que medien incidentes, obras ni eventos identificables, lo que obliga a los gestores de flota a sobredimensionar sistemáticamente los tiempos de entrega.

El informe introduce una distinción que tiene implicaciones prácticas para los operadores. Una ciudad lenta no equivale necesariamente a una ciudad ineficiente, ya que lo que penaliza a las flotas no es tanto la velocidad media como la variabilidad. Roma, con niveles de congestión elevados, presenta sin embargo uno de los índices más bajos de tiempo en ralentí del estudio, ya que el tráfico avanza de forma continua en lugar de encadenarse en paradas y arranques. Londres, en cambio, combina congestión con un patrón de stop-and-go que multiplica el consumo de combustible y las emisiones, aunque supera a Madrid en la clasificación final.

Para los operadores de distribución urbana en Madrid, el diagnóstico que plantea Geotab apunta a que los modelos de planificación rígida, con rutas y tiempos fijos asignados con antelación, tienen un recorrido muy limitado en las condiciones actuales de la ciudad. La optimización dinámica de rutas y la asignación de cargas en tiempo real se convierten en la respuesta operativa más directa frente a una red que, según los datos del índice, no ofrece patrones estables sobre los que construir una planificación convencional.

El coste de esa imprevisibilidad no es solo de tiempo. Se traduce en consumo adicional de combustible, en ventanas de entrega incumplidas y en lo que el informe denomina una tasa estructural de ineficiencia: un sobrecoste operativo permanente que las flotas asumen como parte del entorno, ya que no puede resolverse únicamente con formación de conductores ni con ajustes menores en la operativa.

Para los cargadores y los vendedores online que externalizan su distribución en Madrid, estos datos tienen una lectura directa: parte del coste del servicio que pagan refleja condiciones urbanas que ningún operador puede controlar, y que se han convertido en una variable estructural de la logística de última milla en la capital.

Carlos Zubialde

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