Air bp, la división de suministro de combustible de aviación del grupo bp, cumple en 2026 un siglo de operaciones ininterrumpidas en un sector que ha experimentado transformaciones difícilmente imaginables desde que en 1926 las aeronaves todavía se fabricaban con madera y lona. La efeméride no es solo un hito corporativo: es un recorrido por la evolución de una industria que ha pasado de los 2.582 galones suministrados en su segundo año de actividad a los aproximadamente 6.600 millones de galones que Air bp provee actualmente en 600 aeropuertos de 40 países, según sus propias cifras.
La trayectoria de la compañía refleja, en buena medida, la del propio sector de la aviación comercial. Air bp estuvo presente en el desarrollo de los primeros servicios móviles de repostaje directo a aeronaves, apoyó los grandes vuelos de larga distancia de la década de 1930 y participó en la elaboración de los estándares de seguridad en el abastecimiento que siguen siendo la referencia operativa de la industria. Más recientemente, la compañía suministró el combustible para el primer vuelo comercial transatlántico realizado íntegramente con Combustible Sostenible de Aviación (SAF), un hito que marca el punto de partida de lo que será, previsiblemente, la siguiente gran transformación del sector.
El SAF es hoy el eje central del relato de futuro de Air bp, aunque conviene precisar qué significa esa apuesta en términos reales. El combustible sostenible de aviación permite reducir hasta un 80% las emisiones de carbono en su ciclo de vida respecto al queroseno convencional, pero no elimina las emisiones durante la combustión, que son prácticamente equivalentes a las de los combustibles fósiles. La reducción se produce en la fase de producción y no en la de uso, lo que sitúa al SAF como una solución de descarbonización parcial y de ciclo completo, no como una alternativa de cero emisiones en vuelo.
Federica Berra, CEO de Air bp, ha destacado que la compañía ha contribuido a definir la forma en que el mundo vuela desde sus inicios como pionera en el suministro directo a aeronaves, y ha subrayado que el enfoque para el segundo siglo de operaciones mantiene como prioridades la fiabilidad, la seguridad y las soluciones bajas en carbono. Una formulación que, en el contexto actual de presión regulatoria sobre las emisiones de la aviación y de mandatos crecientes de incorporación de SAF en Europa, tiene más peso estratégico que el de una declaración de aniversario.
Para el sector logístico y de transporte de mercancías por vía aérea, la evolución de la disponibilidad y el precio del SAF en los principales aeropuertos donde opera Air bp será uno de los factores que condicionarán los costes operativos de los próximos años, en la medida en que los reguladores europeos avancen en la obligatoriedad de su uso en proporciones crecientes.
Carlos Zubialde





