El centro tecnológico valenciano ITENE ha concluido el proyecto EFFICIENT IA PACK, una iniciativa financiada por el IVACE+i de la Generalitat Valenciana y por fondos FEDER de la Unión Europea, orientada a desarrollar un entorno de simulación virtual capaz de anticipar cómo se comporta una carga paletizada frente a los riesgos habituales del transporte, vibraciones, impactos, compresiones y caídas, antes de que el embalaje llegue siquiera a fabricarse.
La metodología combina dos enfoques que hasta ahora se aplicaban de forma más independiente: por un lado, ensayos físicos en laboratorio con cargas reales, y por otro, simulación mediante Análisis de Elementos Finitos, la técnica conocida como FEA, alineada con los protocolos internacionales ISTA y ASTM que regulan los estándares de ensayo en transporte y distribución. Los datos obtenidos de los ensayos físicos se han utilizado para entrenar y calibrar los modelos de inteligencia artificial, de modo que la correlación entre el comportamiento real y el simulado sea suficientemente precisa para tomar decisiones de diseño con garantías.
Para el sector logístico, el interés de esta herramienta no está tanto en la tecnología en sí como en lo que permite evitar. Las pérdidas asociadas a daños en mercancía durante el transporte tienen un coste que pocas empresas miden con precisión, ya que se distribuye entre reclamaciones, reposiciones, devoluciones y deterioro de la relación con el cliente final. Una parte significativa de esos daños tiene su origen en decisiones de diseño de embalaje tomadas sin información suficiente sobre las condiciones reales a las que va a estar expuesta la carga en la cadena logística, especialmente en operativas que combinan varios modos de transporte o que incluyen plataformas de cross-docking con alta manipulación.
El proyecto ha desarrollado además una base de datos de caracterización de materiales y configuraciones de carga que actúa como sustrato para el entrenamiento de los modelos, lo que amplía la utilidad del sistema más allá de un caso de uso concreto. Esa base de conocimiento es, en muchos sentidos, el activo más duradero del proyecto, ya que permite refinar los modelos a medida que se incorporan nuevos materiales o nuevas condiciones logísticas.
ITENE ha completado el desarrollo con una prueba de concepto dirigida tanto a las empresas colaboradoras del proyecto como a otras compañías del tejido empresarial valenciano interesadas en aplicar estas herramientas en sus propios procesos de ecodiseño. La transferencia hacia la industria es el paso que determina si una herramienta de este tipo tiene impacto real o queda como resultado de laboratorio, y en ese sentido la fase de prueba de concepto con empresas reales es la que otorga credibilidad operativa a los resultados obtenidos.
Carlos Zubialde —





