El precio medio del gasóleo en la Península se situó este 31 de julio en 1,783 euros por litro, un 24,3% más caro que los 1,434 euros que costaba en la misma fecha de 2025, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción. La gasolina también ha subido, aunque con menos intensidad, hasta los 1,676 euros, un 12,3% más que hace un año, mientras que el GLP ha encarecido 12 céntimos por litro en el mismo periodo.
El dato adquiere una lectura especialmente relevante para el transporte porque coincide con el fin de la rebaja fiscal que venía suavizando parte de ese encarecimiento, ya que el pasado 30 de junio finalizó la reducción del IVA en los hidrocarburos, sustituida por el Gobierno con un descuento único en el impuesto especial de hidrocarburos que también expiró este 31 de julio. Con ambos mecanismos ya agotados, el precio en el surtidor queda expuesto de forma más directa a la escalada del mercado internacional derivada de la crisis en Oriente Medio.
FACUA basa su análisis en los datos de gasolineras.FACUA.org, la plataforma con la que la asociación vigila la evolución de precios a partir de la información que las propias empresas están obligadas a facilitar al Ministerio para la Transición Ecológica. La organización ha aprovechado el balance para criticar lo que considera una laxitud del Gobierno frente a las estaciones de servicio que, según denuncia, habrían aprovechado la rebaja fiscal para ampliar sus márgenes de beneficio en determinadas fechas, en lugar de trasladar íntegramente el descuento al consumidor final.
Para el sector del transporte por carretera, este escenario se suma a un año ya marcado por sucesivas ayudas públicas al gasóleo profesional vinculadas a la propia crisis geopolítica, unas compensaciones que Hacienda ha ido desembolsando con retraso respecto al calendario previsto inicialmente. El fin simultáneo de la rebaja fiscal general y la persistencia de un precio internacional todavía tensionado deja a las empresas de transporte sin ese colchón adicional que venía amortiguando parte del encarecimiento durante los últimos meses, justo cuando el propio mercado de gasóleo europeo sigue mostrando signos de estrechez en sus reservas.
FACUA insiste en que el único mecanismo que considera realmente eficaz para proteger a los consumidores frente a posibles subidas de márgenes por parte de las gasolineras sería fijar precios máximos, una medida que hasta ahora no ha encontrado respaldo en las políticas aplicadas por el Ejecutivo para paliar los efectos de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio.
Carlos Zubialde





