El Ministerio para la Transición Ecológica, a través del IDAE, ha aprobado la reasignación a Castellón de hasta 211 millones de euros procedentes del programa europeo IPCEI Hy2USE, el mecanismo de financiación para proyectos de interés común europeo en hidrógeno. Con ese respaldo, BP e Iberdrola continúan explorando la ampliación de su proyecto conjunto de hidrógeno verde en la refinería castellonense, que ya tiene una primera fase en fase de pruebas de puesta en marcha.
La planta construida por la empresa conjunta Castellón Green Hydrogen S.L., participada por ambas compañías y con la colaboración del Instituto Tecnológico de la Energía de Valencia, tiene una potencia de 25 MW y se espera que comience a producir hidrógeno verde antes de que finalice 2026, según la propia iniciativa. De confirmarse ese calendario, se convertiría en la mayor instalación operativa de hidrógeno verde de España, superando las capacidades actuales de los proyectos en funcionamiento en el país. Esta primera planta ha recibido además 15 millones de euros de los programas de apoyo a la cadena de valor de hidrógeno renovable del Plan de Recuperación, con fondos NextGenerationEU.
El hidrógeno producido tiene como destino principal sustituir el gas natural que la refinería de Castellón utiliza actualmente en sus procesos industriales, lo que reduce la huella de carbono de la instalación sin modificar su capacidad productiva. Parte de la producción podría destinarse también a sectores industriales de difícil descarbonización presentes en la Comunidad Valenciana, como la industria cerámica y la química, dos sectores con una presencia relevante en la provincia de Castellón y con una dependencia estructural de fuentes de calor de alta temperatura que el hidrógeno puede cubrir donde la electrificación directa no es técnicamente viable.
La reasignación de los fondos IPCEI se enmarca en el paquete europeo ACCELERATE EU, anunciado recientemente por la Comisión Europea con el objetivo de acelerar la descarbonización industrial y reforzar la independencia energética del continente, un objetivo que ha ganado urgencia política desde que la dependencia del gas ruso quedó expuesta como una vulnerabilidad estructural tras la invasión de Ucrania.
Para el sector logístico y de transporte de mercancías, el avance de proyectos de hidrógeno verde a escala industrial en España tiene una lectura de medio plazo relevante: la disponibilidad de hidrógeno producido localmente a precios competitivos es una de las condiciones necesarias para que la pila de combustible de hidrógeno se consolide como alternativa real en el transporte pesado de larga distancia, un segmento donde la electrificación por batería sigue encontrando limitaciones de autonomía y tiempo de recarga que el hidrógeno resuelve mejor sobre el papel.
Carlos Zubialde





