Amazon ha puesto en marcha Fleet Exchange, un programa dirigido a empresas de alquiler de furgonetas que conecta su capacidad de flota disponible con las necesidades puntuales de vehículos de sus socios de reparto en la Unión Europea. La iniciativa ya está operativa en España, Alemania y Bélgica, y está abierta tanto a grandes compañías de renting como a operadores de menor tamaño, sin restricción por volumen de flota.

Conviene aclarar desde el principio qué es exactamente este servicio, porque el propio nombre puede llevar a confusión. Fleet Exchange no convierte a Amazon en una empresa de alquiler de vehículos, ni implica que la compañía gestione directamente esas furgonetas. El programa funciona como un punto de encuentro, una plataforma donde los propietarios o gestores de flotas publican su capacidad disponible y los Delivery Service Partners de Amazon, las empresas que ya gestionan el reparto de última milla bajo su marca, seleccionan qué vehículos incorporar a su operación. La titularidad, el mantenimiento y la gestión comercial de esas furgonetas siguen correspondiendo en todo momento a la empresa de alquiler, no a Amazon.

Esa distinción resulta clave para entender qué tipo de recurso está buscando realmente Amazon con este programa, y qué tipo de recurso no. Fleet Exchange resuelve un problema de vehículo, no de personal, a diferencia del programa DSP que Amazon opera desde 2019 en España, donde emprendedores montan su propia empresa de reparto, contratan conductores y reciben apoyo tecnológico y operativo de la compañía para gestionar flotas de entre 20 y 40 furgonetas. Fleet Exchange, en cambio, se dirige exclusivamente a quien ya tiene furgonetas comerciales ligeras infrautilizadas y quiere rentabilizarlas, sin necesidad de contratar conductores ni asumir ninguna operación de reparto.

El origen del problema que resuelve este programa es habitual en el sector del renting, según ha explicado la revista alemana especializada Fuhrpark, muchas flotas de alquiler acumulan vehículos que quedan temporalmente sin uso, ya sea por estacionalidad, por encontrarse entre contratos, o simplemente por disponer de capacidad libre de forma continuada. Fleet Exchange convierte ese tiempo muerto en un canal comercial adicional, permitiendo a la empresa de renting decidir cuántos vehículos ofrece, durante qué periodos y con qué condiciones de disponibilidad, manteniendo en todo momento el control sobre su propia flota.

Para las empresas españolas de alquiler de vehículos comerciales, el atractivo del programa reside precisamente en esa flexibilidad, no exige comprometer flota de forma permanente ni asumir riesgo operativo sobre el reparto, solo aportar capacidad puntual a cambio de un ingreso adicional. Para los socios de reparto de Amazon, resuelve el problema inverso, reforzar temporalmente su capacidad de flota en picos de demanda sin tener que negociar contratos de renting a largo plazo que después queden infrautilizados una vez pasado el pico.

Las empresas interesadas en participar deben presentar su propuesta a través de la plataforma habilitada por Amazon, que revisa las ofertas recibidas y comunica posteriormente a los operadores seleccionados su incorporación al programa. El movimiento confirma que Amazon sigue ampliando su ecosistema de socios externos en logística, no solo entre quienes gestionan el reparto final, sino también entre quienes simplemente ponen a disposición el vehículo que lo hace posible.

Carlos Zubialde

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