Los plazos de pago en el transporte de mercancías por carretera han vuelto a marcar mínimos en junio, con una media de 53 días, la misma cifra récord que ya se había alcanzado en abril, según el Observatorio permanente de la morosidad que elabora mensualmente Fenadismer junto a la Fundación Quijote para el Transporte. El dato confirma una reducción del 11% respecto a diciembre, y consolida una tendencia que arrancó hace cinco años, cuando cargadores e intermediarios tardaban de media 83 días en pagar un porte, prácticamente el doble de lo que marca hoy el indicador.

Esa mejora, sin embargo, esconde una realidad que el propio sector no deja de subrayar cada mes, porque un 44% de las empresas cargadoras e intermediarias sigue pagando por encima de los 60 días que marca la ley. Es decir, casi uno de cada dos portes en España se sigue cobrando fuera de plazo legal, pese a que la media general del mercado ya se sitúa muy por debajo de ese límite. La distancia entre el dato agregado y lo que experimenta buena parte del sector en el día a día explica por qué Fenadismer sigue reclamando vigilancia, en lugar de dar el problema por resuelto.

El desglose de esos incumplimientos aporta un matiz relevante, porque no todos pesan igual. El 76% de las empresas que pagan tarde lo hacen dentro de un exceso considerado leve, entre 60 y 90 días, mientras que en el extremo opuesto todavía queda un 9% de compañías que retrasan el pago más allá de los 120 días, el tramo que en su día motivó la introducción del régimen sancionador específico para el sector a finales de 2021. Esa normativa, con multas que pueden alcanzar los 30.000 euros, es precisamente el factor que Fenadismer atribuye como principal motor de la mejora sostenida de los últimos años, junto a la labor de la Inspección de Transporte estatal y autonómica.

El mecanismo de pago más utilizado sigue siendo la transferencia, con un 63% de las operaciones, seguida del confirming con un 32%, mientras que pagaré y cheque quedan ya reducidos a una presencia marginal en el sector. Esta concentración en instrumentos de pago más trazables y rápidos de gestionar coincide, no por casualidad, con el propio proceso de reducción de plazos, porque un medio de pago más ágil facilita también un cumplimiento más rápido de los límites legales.

Para Fenadismer, el reto que queda por delante no es tanto seguir bajando la media general, que ya se mueve en niveles históricamente bajos, sino reducir ese 44% de empresas que continúan operando fuera de la ley pese a la mejora generalizada del mercado. La federación insiste en que solo manteniendo activa la labor inspectora será posible que ese porcentaje siga bajando, y que el cumplimiento de los 60 días deje de ser la excepción destacable para convertirse en la norma real del sector, no solo en su promedio estadístico.

Carlos Zubialde

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