El último informe sobre el mercado de trabajo en el sector logístico elaborado por Randstad Research deja un dato que contrasta con el discurso habitual sobre el envejecimiento de las plantillas del sector, el empleo entre los menores de 25 años creció un 76,8% en almacenamiento y actividades anexas al transporte durante el cuarto trimestre de 2025, y un 125,5% entre los jóvenes de 16 a 24 años en actividades postales y de correos. Son incrementos que, aunque partan de una base reducida, apuntan a un cambio de percepción entre los jóvenes hacia un sector que hasta ahora no destacaba precisamente por atraer talento joven.
El reparto por edades confirma que ese rejuvenecimiento avanza a distinto ritmo según el segmento. En transporte de mercancías, los menores de 25 años apenas representan un 3% de la plantilla, 12.660 personas, frente a un 36% de trabajadores de entre 45 y 54 años y un 27% de mayores de 55, la franja etaria más envejecida de los tres segmentos analizados. Almacenamiento y actividades anexas al transporte presenta una pirámide bastante más equilibrada, con un 9% de menores de 25 años, un 23% entre 25 y 34, y el grueso de la plantilla, un 30%, concentrado entre los 45 y 54 años. Actividades postales y de correos, por su parte, es el segmento con mayor peso relativo de plantilla joven, con un 11% de menores de 25 años y un 20% adicional entre 25 y 34, aunque también mantiene un 29% en la franja de 45 a 54 años.
Esta fotografía deja un contraste que conviene subrayar, porque el transporte de mercancías sigue siendo, con diferencia, el segmento con menor renovación generacional de los tres, algo que encaja con la dificultad crónica que arrastra el sector para atraer conductores jóvenes, un problema que ya viene señalándose desde hace años y que estos datos confirman con cifras concretas. El reto, por tanto, no es tanto sostener el crecimiento de plantilla joven que ya se observa en almacenamiento y paquetería, sino trasladar ese mismo cambio de percepción al transporte por carretera, donde el envejecimiento sigue siendo más pronunciado.
El segundo dato relevante del informe tiene que ver con la calidad del empleo, más que con su edad. El 86% de los trabajadores del sector logístico desarrolla su actividad bajo contrato indefinido, una cifra que, desglosada por segmentos, alcanza su nivel más alto en transporte de mercancías, con un 93% de contratación indefinida frente a apenas un 7% de temporalidad. Almacenamiento se sitúa en un 83% de indefinidos, y actividades postales y de correos en un 80%, el segmento con mayor peso relativo de temporalidad, un 20%, algo que puede explicarse por la propia naturaleza estacional de buena parte de la actividad de paquetería, sujeta a picos de demanda como el Black Friday o la campaña navideña.
Con todo, y sin perder de vista que estos avances siguen sin resolver de raíz los problemas estructurales del sector, la combinación de más contratación joven y una tasa de indefinidos que ya roza el 90% de media sugiere que la logística española empieza a construir un relato distinto al que ha predominado hasta ahora, el de un sector envejecido y precarizado, aunque el propio informe deja claro que ese cambio todavía avanza a velocidades muy distintas según el eslabón de la cadena que se analice.
Carlos Zubialde





