Kuehne+Nagel ha dado el último paso para integrar en su estructura a TDN, el operador español de transporte por carretera que adquirió en 2025. El socio único de la filial española del grupo suizo aprobó el 29 de octubre la fusión por absorción de TDN, TDN Sevilla y TDN Alicante, tres sociedades que quedarán disueltas y extinguidas sin liquidación y cuyo patrimonio pasa en bloque a Kuehne & Nagel, que asume por sucesión universal todos sus derechos y obligaciones.
La fusión cierra un proceso que comenzó en mayo de 2025, cuando Kuehne+Nagel firmó el acuerdo de compra, una operación que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia autorizó a finales de ese mismo mes. En octubre de 2025, el grupo ya había integrado otras tres sociedades vinculadas a la compañía madrileña, TDN Flota, TDN Logística y Transportes Yate, de modo que con esta última operación desaparecen como entidades jurídicas independientes todas las piezas empresariales de TDN.
TDN aportó a Kuehne+Nagel una red de grupaje nacional con más de 600 empleados, 45 instalaciones repartidas por España, más de 700 vehículos en colaboración con sus socios y unas 200 rutas diarias que cubren la península, Baleares, Canarias y Portugal, con un volumen de más de un millón de envíos al año, según los datos difundidos en el momento de la compra. El grupo suizo justificó la adquisición por la complementariedad con su negocio de transporte por carretera y por la posibilidad de reforzar su red europea de grupaje, en especial en el sur de Europa, con menores tiempos de tránsito y más frecuencia de salidas hacia y desde la península ibérica.
La integración parece estar dando resultados en las cuentas del grupo. En el tercer trimestre de 2026, la división de carretera de Kuehne+Nagel facturó 1.084 millones de euros, un 14% más que un año antes, un crecimiento que la compañía atribuyó en buena parte al grupaje europeo. El contraste con DSV, que en el mismo periodo vio caer el beneficio operativo de su red de carretera más de un tercio por los problemas derivados de la integración de DB Schenker, ilustra la diferencia entre absorber un operador regional y fusionar dos grandes redes continentales.
La compra de TDN respondió a una estrategia de adquisiciones más selectiva que la de su competidor danés, ya que Kuehne+Nagel, que también había mostrado interés por DB Schenker, optó por reforzar su red ibérica con un operador de tamaño medio que pudiera integrarse con rapidez. Para los clientes españoles de TDN, la fusión societaria culmina un cambio que en la operativa diaria se ha producido de forma gradual durante el último año, y la prueba de su éxito estará en que la red de grupaje mantenga la capilaridad y el servicio local que la hicieron atractiva para el comprador.
Carlos Zubialde
contacto@informacionlogistica.com





