El grupo logístico danés DSV ingresó unos 10.800 millones de euros en el tercer trimestre de 2026, un 10,5% más que en el mismo periodo del año anterior, y elevó su resultado de explotación (EBIT) un 19,5%, hasta 883 millones. Detrás de esas cifras hay dos realidades muy distintas, porque el transporte aéreo y marítimo y la logística de contrato crecen con fuerza, mientras que la división de carretera, la más afectada por la integración de DB Schenker, ha perdido volúmenes de dos cifras y ve caer su beneficio operativo más de un tercio.
La división aérea y marítima facturó 6.107 millones de euros, un 15,9% más, y su EBIT subió un 18,9%, hasta unos 572 millones, aunque su beneficio bruto se mantuvo plano. Los volúmenes reflejan un mercado difícil, con 560.890 toneladas de carga aérea, en torno a un 3% menos que un año antes, y algo más de un millón de TEU en marítimo, también por debajo del tercer trimestre de 2025. La compañía lo atribuye al trasvase de carga del avión al barco, a la caída del comercio electrónico entre Asia y Europa y a la debilidad de las rutas vinculadas a Oriente Medio.
La logística de contrato fue el negocio más dinámico del trimestre, con unos ingresos de 1.910 millones de euros, un 7,3% más, y un EBIT de 223 millones, un 50,3% superior al del año anterior.
En la carretera, en cambio, el EBIT se desplomó un 35,1%, hasta 70 millones, el beneficio bruto cayó un 11,2% y los ingresos retrocedieron un 1%, hasta 3.127 millones. DSV explica el deterioro por la menor productividad en Europa, por los problemas operativos derivados de la integración de Schenker, que han afectado a la calidad y la fiabilidad de su red, y por la escasa demanda en los principales mercados industriales europeos. Jens H. Lund, consejero delegado de la compañía, reconoce un descenso de dos cifras en los volúmenes de este segmento y admite que llevará tiempo recuperarlos. La prioridad, según Lund, es restaurar la productividad y la rentabilidad y recuperar la confianza de los clientes, aunque asegura que los niveles de servicio se normalizaron al cierre del trimestre.
Los problemas en la red terrestre han obligado a revisar el calendario de la integración. DSV ha aplazado a 2027 parte de las sinergias previstas en carretera y en algunas funciones corporativas, dentro de un objetivo anual de unos 1.200 millones de euros, y ha rebajado los costes de integración previstos para este año a unos 735 millones, frente a los 871 millones estimados anteriormente, trasladando el resto al próximo ejercicio. El coste total de la operación se mantiene en torno a 1.475 millones. La compañía ha estrechado además su previsión de EBIT para 2026, que ahora sitúa entre unos 3.200 y 3.350 millones de euros, y señala como principales incertidumbres las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y los aranceles.
El caso de DSV muestra hasta qué punto la integración de dos redes de carretera de gran tamaño es una operación delicada, porque cada cambio de sistemas, de rutas o de plataformas se traduce en retrasos que el cliente percibe de inmediato y que lo empujan a buscar alternativas. Para los clientes europeos, la recuperación del servicio en la red terrestre de DSV será la variable que decida si los volúmenes perdidos vuelven, mientras que sus competidores en grupaje y carga completa tienen ante sí una oportunidad que no se presenta con frecuencia.
Carlos Zubialde
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