Uber ha añadido a su aplicación en España un servicio de paquetería urbana con el nombre de Envíos. Está disponible en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga, Sevilla, Alicante, Bilbao, Granada, A Coruña, Tenerife y Pontevedra, y está pensado para mandar un paquete de un punto a otro de la misma ciudad, ya sea un particular que envía algo a un familiar o hace una devolución, o un pequeño comercio que quiere entregar un pedido a un cliente cercano. El reparto se hace con vehículos de dos ruedas y el usuario sigue el trayecto en tiempo real desde la aplicación, igual que hace con un viaje.

Las condiciones definen bien el tipo de envío al que apunta. Los paquetes no pueden superar los 40 x 30 x 20 centímetros ni los 15 kilos, y su valor estimado debe estar por debajo de 100 euros, límites que cubren una caja de zapatos, un documento, una prenda o un pedido pequeño de una tienda de barrio, pero dejan fuera la mercancía voluminosa o de cierto valor. La entrega se confirma con un código PIN que el remitente comparte con el destinatario, y si este no se encuentra en el lugar indicado, el paquete puede volver al remitente.

Uber no entra en la paquetería convencional, en la que los envíos se agrupan en rutas planificadas y se reparten al día siguiente desde una nave. Su terreno es la mensajería inmediata de un punto a otro, que en las grandes ciudades ocupan desde hace años las empresas locales de mensajeros en moto o bicicleta y las plataformas de reparto que empezaron con la comida y fueron ampliando lo que transportan. La ventaja de Uber está en lo que ya tiene, una aplicación instalada en millones de teléfonos y una red de conductores y repartidores en esas ciudades a la que el nuevo servicio añade un tipo de encargo distinto. La compañía no ha publicado tarifas ni plazos de entrega, y tampoco ha aclarado cómo se organizan los repartidores que harán los envíos, un aspecto especialmente sensible en España desde que la ley de 2021 obliga a las plataformas de reparto a contratar como asalariados a sus repartidores.

Felipe Fernández Aramburu, director general de Uber en España y Portugal, atribuye el lanzamiento a la demanda creciente de particulares y pequeños negocios. Para los segundos, el servicio puede funcionar como una alternativa rápida cuando un cliente de la misma ciudad necesita el producto en el día, un caso que las empresas de paquetería tradicional atienden con servicios urgentes más caros o con plazos más largos.

Para el pequeño comercio, la llegada de Uber amplía las opciones de entrega inmediata sin tener que firmar un contrato con una empresa de mensajería ni comprometer un volumen mínimo, aunque con unos límites de tamaño y valor que conviene revisar antes de prometer al cliente una entrega en el día. Para las empresas de mensajería urbana, la competencia de una aplicación que el cliente ya tiene en el bolsillo obliga a plantearse qué ofrecen que Uber no tenga, sea una tarifa negociada para clientes recurrentes, una mayor capacidad de carga o un trato directo cuando algo sale mal.

Carlos Zubialde

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