El Departamento de Aduanas ha decidido posponer por tercera vez la exigencia de desconsolidación e inspección de mercancía en primera línea de los Centros de Carga Aérea (primera línea aduanera es que la carga se abre, se separa por partidas y cada envío queda identificado para su tratamiento aduanero individual), aplazando su entrada en vigor al menos hasta septiembre, cuando se volverá a evaluar la situación. La decisión, adoptada tras una reunión mantenida esta semana con el Foro MADCargo y otros agentes del sector, supone dejar sin efecto durante el verano una medida que, en su configuración actual, habría generado una congestión operativa de difícil gestión en los aeropuertos.
El historial de aplazamientos es ya llamativo: la norma debía haber entrado en vigor en mayo, se amplió al 27 de ese mismo mes y luego al 15 de junio, fecha en la que Aduanas ha optado finalmente por una nueva prórroga abierta. La razón oficial no es solo operativa, sino estratégica, ya que el propio departamento reconoce que el modelo logístico del ecommerce de importación está a punto de transformarse de forma sustancial, y que regular en profundidad un sistema que va a cambiar radicalmente en semanas puede generar más fricciones que soluciones.
El detonante de ese cambio es la entrada en vigor, el 1 de julio de 2026, de la nueva tasa aduanera de tres euros por categoría de producto en los paquetes de valor inferior a 150 euros procedentes de terceros países, aprobada mediante el Reglamento (UE) 2026/382. En 2024 entraron en la UE más de 4.600 millones de paquetes con valor inferior a 150 euros —unos 12 millones diarios— que hasta ahora transitaban sin ningún arancel. El fin de esa franquicia va a replantear la rentabilidad del modelo de envío directo desde Asia al consumidor final europeo, ya que el coste adicional por paquete erosiona los márgenes de operadores que competían precisamente por precio.
La consecuencia previsible, y que Aduanas tiene presente en su decisión de esperar, es el desplazamiento del modelo de negocio del B2C transoceánico directo hacia un esquema B2B en el que las plataformas posicionen stock en almacenes europeos y distribuyan desde aquí. Si ese tránsito se produce con rapidez —y hay razones para pensar que lo hará, dado que la tasa entra en vigor en dos semanas—, el volumen de paquetes de pequeño valor procedentes de terceros países que deben desconsolidarse e inspeccionarse en primera línea podría reducirse de forma significativa en los próximos meses. Regular para el modelo actual, en ese contexto, equivale a diseñar una respuesta para un problema que puede estar cambiando de forma mientras se redacta.
La reunión también abordó el estado de las declaraciones sumarias de entrada (ENS) y el procedimiento G4, que obliga a las aerolíneas a predeclarar partida por partida todo lo transportado en cada vuelo. En ese frente no hay aplazamientos: los sistemas funcionan correctamente y Aduanas ha confirmado que la exigencia y las sanciones por incumplimiento están ya operativas.
Lo que no ha cambiado, y el sector debe tenerlo presente, es la posición de fondo de Aduanas respecto a la desconsolidación: cuando finalmente entre en vigor, la inspección de mercancía solo podrá realizarse en instalaciones de primera línea de los aeropuertos, descartando definitivamente la segunda línea que el sector había reclamado para evitar la congestión. El aplazamiento es una pausa, no una renegociación del modelo.
Carlos Zubialde





