Stellantis Pro One ha presentado en el IAA Transportation de Hannover el Box on Wheels, conocido como BOW, un concepto de transporte de última milla que redefine el propio vehículo comercial para convertirlo en una plataforma logística integrada y completamente autónoma. Pese a presentarse como concepto, la compañía reconoce que la tecnología ya está lista para funcionar, el obstáculo real no es técnico sino legislativo, porque mientras en China este vehículo podría operar desde ya, Europa todavía carece del marco normativo necesario para autorizar su circulación.
El desarrollo combina dos capacidades muy distintas entre sí. UQI Robotics aporta la tecnología de percepción, software y automatización, respaldada por miles de robots ya desplegados a nivel industrial en todo el mundo, mientras Stellantis Pro One pone su experiencia en vehículos comerciales y su conocimiento de las necesidades operativas del reparto profesional, un cruce entre robótica industrial y logística urbana que busca que la solución responda a exigencias reales de mercado y no se quede en un simple ejercicio de diseño para salones del motor.
Durante las demostraciones realizadas en Hannover, el BOW mostró un funcionamiento que va más allá de la función clásica de un vehículo de reparto, operando como una plataforma logística móvil e inteligente capaz de integrarse en los ecosistemas de negocio ya existentes de una empresa, optimizando flujos de trabajo y reduciendo la complejidad operativa de la última milla. Al tratarse de un vehículo eléctrico, además, no encuentra restricciones para circular por las Zonas de Bajas Emisiones que ya son obligatorias en las ciudades europeas de más de 50.000 habitantes, un requisito que cada vez condiciona con más fuerza la renovación de flotas urbanas de reparto.
El principal argumento comercial que plantea Stellantis es la capacidad del BOW para operar las 24 horas del día sin las limitaciones físicas de un conductor, optimizando rutas en tiempo real y reduciendo de forma notable los costes asociados a las entregas urbanas, al tiempo que alivia la presión que soportan hoy las flotas comerciales en los grandes núcleos de población. La validación inicial del proyecto se centrará en el mercado europeo, evaluando su rendimiento operativo y su escalabilidad comercial antes de plantear una expansión hacia otros mercados internacionales.
Para el sector de la última milla, el caso del BOW resume bien la tensión que atraviesa hoy buena parte de la innovación en transporte autónomo, la tecnología para desplegar vehículos de reparto sin conductor ya existe y funciona en mercados como el chino, pero su llegada a las calles europeas depende menos de nuevos avances técnicos y más de la velocidad con la que reguladores y administraciones logren construir el marco legal necesario para autorizar su circulación, un desfase que probablemente seguirá marcando el ritmo real de adopción de este tipo de soluciones en el continente durante los próximos años.
Carlos Zubialde — contacto@informacionlogistica.com




