Citibox, la compañía española especializada en buzones inteligentes para comunidades de vecinos, ha incorporado a Juan Sandes para liderar su expansión internacional en Francia, Alemania e Iberia, al frente de la unidad de negocio vinculada a Celeritas, la compañía de puntos de recogida que Citibox adquirió en 2023. El fichaje llega con un encargo muy concreto: desarrollar una red de 60.000 puntos PUDO para Amazon en esos mercados, la pieza central de la alianza que ambas compañías anunciaron el pasado abril, cuando el marketplace convirtió a Citibox en socio preferente para sus servicios de entrega y recogida en Europa.
Juan Sandes es un perfil de sobra conocido en el sector de la última milla española, con una trayectoria centrada precisamente en el desarrollo de redes de puntos de conveniencia, incluido su paso más reciente por GLS, donde dirigió proyectos de lockers, out of home y fulfilment. Ese tipo de perfil especializado confirma que Citibox no está simplemente ampliando su red de buzones residenciales al resto de Europa, sino construyendo una infraestructura de recogida mucho más amplia, con presencia ya anunciada en sus páginas web de Francia, Alemania y Reino Unido, donde la compañía se presenta como socio oficial de Amazon Hub Counter.
Ese es precisamente el dato que merece que hagamos una lectura más detenida, ya que Amazon aplicó este mismo patrón a su red logística física, por ejemplo en España, primero construyendo capacidad propia a un ritmo vertiginoso, y después apoyándose cada vez más en socios externos, desde el programa de Delivery Service Partners hasta acuerdos recientes con operadores de última milla para reforzar capacidad en picos de demanda. Ahora repite la fórmula con los puntos de recogida y las taquillas, un terreno donde compañías como Citibox aportan justo lo que a Amazon le falta, redes ya construidas, relaciones con comunidades de vecinos o comercios locales, y conocimiento operativo específico de cada mercado europeo.
Lo llamativo no es tanto que Amazon externalice, algo que ya hace de forma sistemática en muchos frentes de su operativa, sino qué tipo de necesidad empuja a un gigante con la escala y los recursos de Amazon a apoyarse en terceros para algo aparentemente tan sencillo como desplegar puntos de recogida. La respuesta más plausible apunta menos a una mejora de servicio y más a una urgencia estructural, la escasez de mano de obra para el reparto puerta a puerta que ya viene golpeando a toda la industria de última milla europea. Cuando repartir a domicilio se vuelve más caro y más difícil de sostener con suficientes repartidores disponibles, desviar volumen hacia el modelo out-of-home, entrega concentrada en un único punto que el cliente recoge por su cuenta, deja de ser solo una opción de conveniencia para el consumidor y se convierte en una válvula de escape operativa para el propio operador.
Esa lectura encaja además con el ritmo de esta expansión porque Amazon no está probando el modelo PUDO en un mercado piloto, está desplegando 60.000 puntos de golpe en varios países a la vez, una escala que sugiere una decisión estratégica tomada con cierta urgencia, no un experimento que se va ampliando poco a poco según resultados. Si la compañía estuviera simplemente buscando mejorar la experiencia de cliente, cabría esperar un despliegue más gradual y menos dependiente de reforzar de golpe a un socio externo. La velocidad y la magnitud del movimiento hablan más de necesidad inmediata que de estrategia de largo recorrido pensada exclusivamente en clave de servicio.
Para el sector de la última milla europeo, este movimiento confirma una tendencia que ya se venía dibujando: la entrega a domicilio pura empieza a mostrar límites de capacidad y coste que ni siquiera Amazon puede resolver en solitario, y el modelo out-of-home, lejos de ser un complemento marginal, se está convirtiendo en la pieza que permite a los grandes operadores seguir creciendo en volumen sin depender por completo de la disponibilidad de repartidores, un recurso cada vez más escaso y cada vez más caro en buena parte de Europa.
Carlos Zubialde





