La implantación del camión eléctrico avanza a velocidades muy distintas dentro de Europa. Las matriculaciones de vehículos pesados eléctricamente recargables de 16 toneladas o más crecieron un 83,3% en la Unión Europea durante el primer semestre de 2026, al pasar de 1.919 a 3.518 unidades, según los últimos datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles. España, sin embargo, avanzó en sentido contrario, con solo 32 camiones pesados eléctricos matriculados entre enero y junio, frente a los 60 del mismo periodo de 2025, un retroceso del 46,7%.
Ese contraste resulta todavía más llamativo si se tiene en cuenta que el mercado español de vehículos pesados en general crece con fuerza, con las matriculaciones totales de camiones de 16 toneladas o más aumentando un 13,9%, desde 11.638 hasta 13.260 unidades, un ritmo superior incluso al crecimiento del 11,1% que registró el conjunto del mercado de pesados en la Unión Europea. Es decir, España renueva flota a buen ritmo, pero esa renovación se está haciendo casi por completo con vehículos diésel, mientras el resto de Europa empieza a inclinar la balanza hacia la electrificación.
Las diferencias entre mercados europeos son considerables. Alemania matriculó 1.253 camiones pesados eléctricos en el primer semestre, frente a 509 un año antes, un crecimiento del 146,2%. Países Bajos pasó de 309 a 705 unidades, un 128,2% más, mientras Francia avanzó de 409 a 450, un 10% de incremento. También destacan los avances de Austria, que pasa de 117 a 309 unidades, un 164,1% más, Dinamarca, de 80 a 196, un 145% de crecimiento, y Suecia, de 183 a 263, un 43,7% adicional. Fuera de la Unión Europea, Suiza prácticamente duplicó sus matriculaciones, de 218 a 423, un 94% más, y Noruega pasó de 178 a 306, un 71,9% de incremento.
Este panorama sitúa a España en una posición cada vez más alejada de los mercados europeos que están acelerando la electrificación del transporte pesado, una brecha que las cifras confirman no es puntual, sino una tendencia sostenida durante los meses posteriores del año en el mercado español. Los datos ponen de manifiesto que disponer de camiones eléctricos en el mercado no basta por sí solo para garantizar su implantación real. Entre los elementos necesarios para avanzar figuran una infraestructura de recarga adecuada, disponibilidad de potencia eléctrica suficiente, ayudas públicas eficaces y estables, y unas condiciones de explotación que permitan reducir el diferencial de coste que todavía separa al camión eléctrico del diésel.
La propia ACEA viene advirtiendo de que, aunque los vehículos eléctricamente recargables ganan cuota en el mercado europeo de industriales, su adopción sigue por debajo del ritmo necesario, especialmente en los segmentos de mayor tonelaje, debido a la insuficiencia de las condiciones necesarias para favorecer su despliegue. El contraste resulta especialmente acusado en España, donde el mercado general de camiones pesados crece a doble dígito mientras la matriculación de modelos eléctricos se reduce prácticamente a la mitad, una divergencia que plantea la pregunta de qué debe cambiar en el marco de incentivos e infraestructura españoles para que el país no siga perdiendo terreno frente al resto de Europa en la transición energética del transporte pesado.
Carlos Zubialde





