El comportamiento del mercado español de vehículos industriales durante 2025 deja una lectura claramente más equilibrada de lo que apuntaban los primeros meses del ejercicio, que fueron realmente malos. Tras un inicio de año marcado por fuertes descensos, la evolución progresiva de las matriculaciones ha permitido cerrar el ejercicio con una caída contenida del 3,6%, muy lejos de los registros negativos que se manejaban a mitad de año y claramente amortiguada por un extraordinario mes de diciembre, en el que las entregas crecieron un 40,2%.

Las cifras, publicadas por las asociaciones sectoriales Anfac, Faconauto y Ganvam, reflejan cómo el mercado ha ido recuperando tracción a medida que avanzaba el año. Mientras que el primer semestre de 2025 cerraba con un retroceso del 13,6%, el balance anual ya se había reducido al 6,6% en noviembre, hasta estabilizarse finalmente en ese 3,6% negativo tras el impulso final de diciembre. Esta evolución confirma una tendencia de normalización tras varios ejercicios condicionados por la incertidumbre económica, los problemas de suministro y la contención de la inversión por parte de las empresas de transporte.

En términos absolutos, el mercado español alcanzó las 30.989 matriculaciones de vehículos industriales en 2025, una cifra que se sitúa dentro del rango considerado saludable para un país con la estructura productiva y logística de España. Históricamente, un volumen anual situado entre las 25.000 y las 30.000 unidades se interpreta como un escenario de equilibrio, en el que la demanda responde a necesidades reales de renovación y crecimiento, sin generar picos que compliquen la planificación de fabricantes, concesionarios y operadores.

El reparto por segmentos vuelve a poner de manifiesto el peso estructural de las tractoras en el transporte nacional. Este tipo de vehículo concentró el 65% de las matriculaciones totales, con 20.272 unidades, a pesar de registrar una ligera caída del 3,3% en el conjunto del año. Aunque esta cuota es inferior a la que se alcanzó en los años posteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria, cuando las tractoras llegaron a representar cerca del 80% del mercado, sigue evidenciando el predominio del transporte de larga distancia y la tracción de las flotas dedicadas al tráfico interurbano e internacional.

El segmento de camiones industriales ligeros fue el que mostró el comportamiento más dinámico del ejercicio, con un crecimiento del 42,8% y un total de 1.167 unidades matriculadas. Diciembre resultó especialmente significativo, con un incremento cercano al 200%, lo que apunta a una reactivación clara de la demanda vinculada a la distribución urbana y regional.

Por el contrario, los camiones medios, con un rango de entre seis y 16 toneladas, cerraron el año con un descenso del 13,2%, hasta las 3.679 unidades, a pesar de que el último mes del año también mostró una recuperación significativa. Este comportamiento sugiere una mayor prudencia inversora en aquellos segmentos más expuestos a la actividad industrial y a determinados servicios especializados.

Los camiones rígidos pesados, por su parte, registraron una caída más moderada del 4,1%, con 5.871 matriculaciones, confirmando una cierta estabilidad en un segmento tradicionalmente ligado a la construcción, los servicios municipales y el transporte regional. El contraste entre el resultado anual y el repunte de diciembre vuelve a evidenciar que parte de la demanda se ha concentrado en el tramo final del ejercicio.

En definitiva, podemos decir que el cierre de 2025 viene a dibujar un mercado de camiones más predecible y menos expuesto a vaivenes bruscos, un factor clave para la sostenibilidad del sector. La moderación de la caída y la recuperación progresiva de la demanda refuerzan la idea de que el transporte por carretera sigue siendo un pilar esencial de la economía española.

Carlos Zubialde

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