El ecosistema del transporte y la logística digital en España afronta un nuevo episodio de tensión tras confirmarse la entrada en concurso de acreedores de GOI Travel, compañía que recientemente había adoptado la marca LOGI como parte de su proceso de reposicionamiento estratégico. La decisión supone un punto de inflexión para una empresa que había ganado notoriedad en los últimos años por su modelo de intermediación tecnológica y su enfoque innovador dentro del sector del transporte de mercancías, pero que los números no le han salido.

La compañía, participada por el fondo de capital privado Moira Capital, ha reconocido formalmente su situación de insolvencia ante los juzgados después de no haber logrado cerrar un acuerdo de reestructuración de deuda con sus acreedores dentro de los plazos legales establecidos. Según parece, el concurso no se plantea como un escenario de liquidación inmediata, sino como un marco jurídico que permita ordenar la situación financiera mientras se exploran alternativas para asegurar la viabilidad futura del proyecto, o por lo menos, ese es el espíritu que han declarado tener los actuales dirigentes de la compañía.

El procedimiento concursal ha sido admitido por el Juzgado Mercantil Número 2 de A Coruña, que ha designado a Comendador Economistas como administrador concursal. Esta firma, con amplia experiencia en procesos complejos de insolvencia empresarial, será la encargada de supervisar el proceso, recopilar el listado de acreedores y elaborar el informe preceptivo que servirá de base para las decisiones judiciales posteriores. El calendario inicial apunta a que este documento podría estar listo a mediados de febrero, una vez analizada la situación patrimonial y financiera de la empresa.

Desde la primera mitad del año, GOI venía atravesando un contexto de creciente presión financiera, que llevó a la apertura de negociaciones con entidades financieras y proveedores para intentar reordenar su deuda, una situación que era largamente conocida en el sector pese a que no se ha hecho público hasta fechas recientes. Las conversaciones con los principales acreedores se prolongaron durante varios meses sin alcanzar un acuerdo definitivo, lo que ha obligado finalmente al consejo de administración a solicitar el concurso como medida de protección frente al vencimiento de plazos y posibles acciones individuales de los acreedores.

Desde la compañía insisten en que la operativa diaria no se ha detenido y que el objetivo prioritario sigue siendo alcanzar un acuerdo que permita mantener la actividad dentro del orden que se pueda con los recursos actuales. Entre los acreedores se encuentran proveedores de servicios, un importante número de pequeños transportistas que colaboran o colaboraban habitualmente con la plataforma y entidades financieras como Banco Sabadell y Bankinter. En los últimos meses, la empresa ya había acometido ajustes relevantes en su estructura, incluida una reducción significativa de plantilla (se estima que del 50%), con el objetivo de contener costes y ganar margen de maniobra.

El accionariado de GOI refleja el interés que el proyecto despertó en distintos perfiles inversores cuando salió al mercado. Además de Moira Capital, que controla en torno al 34,77% del capital, la fundadora Yaiza Canosa mantiene una participación cercana al 14,78%. Junto a ellos figura el holding Camassiana, con un 11,78%, vinculado a distintos vehículos de inversión relacionados con Seaya Ventures, uno de los fondos de capital riesgo más activos en el ámbito tecnológico en España.

Las dificultades financieras también han tenido reflejo en la estructura directiva. En los últimos meses, se ha producido una reorganización de la cúpula ejecutiva, con Yaiza Canosa dando un paso atrás en la gestión diaria para centrarse en su family office, Boudica, y manteniendo únicamente el cargo de presidenta. La dirección general ha pasado a manos de Sergio Martínez, hasta ahora responsable financiero de la compañía, en un movimiento orientado a reforzar el control económico y la interlocución con acreedores e inversores.

El futuro de GOI queda ahora ligado a la capacidad de articular una oferta de rescate que permita estabilizar la empresa y redefinir su modelo de negocio en un entorno cada vez más exigente. Y es que el propio modelo de negocio, pese a su atractivo, nunca fue visto en el sector como viable dado el gap existente entre los costes y las ventas.

Carlos Zubialde

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