Que el modelo de distribución urbana empieza a moverse hacia otro equilibrio es algo que no queda ya sobre el papel, es una realidad palpable en nuestras calles. No es una transición impulsada por la regulación ni por una decisión estratégica aislada de las empresas logísticas, el cambio está viniendo desde el propio comportamiento del consumidor, que cada vez condiciona más cómo se organizan las operaciones de última milla.

Esa fue una de las ideas que dejó el encuentro organizado por GLS en Madrid y presentado por Juan Sandes, Senior Manager Strategy, OOH and Fulfilment de GLS Spain para presentar su estudio sobre el modelo Out Of Home (OOH) y la evolución de los hábitos de entrega. El informe analiza cómo están cambiando las preferencias de los usuarios y qué implicaciones operativas tiene ese cambio para operadores logísticos, comercios y empresas de distribución.

El punto de partida es una realidad que el sector conoce bien, y es que la distribución urbana es cada vez más compleja. Las restricciones de acceso a las ciudades, las limitaciones medioambientales y la creciente dificultad para encontrar repartidores están obligando a replantear la forma en que se organizan las entregas. Al mismo tiempo, el volumen de envíos sigue creciendo, lo que obliga a repartir más paquetes, en menos tiempo y con márgenes que apenas permiten absorber ineficiencias.

En ese escenario, los modelos Out Of Home están ganando peso como alternativa operativa. La posibilidad de concentrar entregas en puntos de recogida o lockers permite reducir kilómetros recorridos, mejorar la planificación de rutas y aliviar parte de la presión que hoy soporta el reparto domiciliario en los entornos urbanos.

Durante la mesa redonda que acompañó la presentación del estudio, representantes de distintos ámbitos de la cadena logística como Rafael Aguilera Muñoz, director gerente de UNO, Organización Empresarial de Logística y Transporte; Álvaro Martín Expósito, director de Operaciones de ICP; Fares Kameli, CIO de La Casa de las Carcasas; Ezequiel-Olmo Carretero Hernández, gerente de la agencia 818 Las Rozas de GLS y José Luis Ballesteros, OOH Manager de GLS Spain, coincidieron en señalar que este modelo no solo responde a una necesidad operativa de los transportistas. También está alineado con los intereses del comercio y con las nuevas expectativas del consumidor.

Desde el punto de vista logístico, la concentración de entregas en puntos de recogida permite ganar eficiencia en la última milla, un aspecto cada vez más crítico en las grandes ciudades. Para el retail, la recogida de pedidos online en tienda o en establecimientos cercanos se está convirtiendo además en una forma de conectar mejor el canal digital con el físico, generando tráfico hacia los comercios.

En el caso del comercio de proximidad, formar parte de estas redes también introduce una dimensión adicional. Cada recogida implica una visita física al establecimiento, lo que en muchos casos se traduce en visibilidad y en oportunidades de consumo adicionales.

El comportamiento del consumidor parece estar reforzando esta tendencia. Según se destacó durante la jornada, los lockers ya representan más de un tercio de las elecciones de entrega en algunos contextos, una señal de que los usuarios valoran cada vez más la flexibilidad y la autonomía a la hora de decidir cuándo y dónde recoger sus pedidos.

Este tipo de modelos también introduce una cuestión que el sector viene señalando desde hace tiempo. Las administraciones públicas están definiendo cada vez más el marco regulatorio de la distribución urbana, pero la eficiencia del sistema depende en gran medida de cómo operan las empresas que están sobre el terreno. Las soluciones que terminan consolidándose suelen ser aquellas que responden a necesidades reales de la operación.

El crecimiento del Out Of Home parece seguir precisamente esa lógica. No surge como una imposición normativa ni como una tendencia pasajera, sino como una respuesta práctica a una logística urbana que cada vez tiene menos margen para operar como lo hacía hace una década. La cuestión ahora no es si este modelo seguirá creciendo, sino hasta qué punto cambiará la forma en que se organiza la distribución en las ciudades.

Carlos Zubialde

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