Diez organizaciones del transporte y del sector energético han hecho público un comunicado en el que reclaman que el Plan Auto 2030 incluya de forma explícita a los combustibles renovables dentro de su estrategia de descarbonización. Las patronales recuerdan que carburantes como el HVO permitieron reducir un 83% las emisiones de CO₂ en 2024, una contribución que consideran fundamental para avanzar hacia objetivos climáticos realistas en todos los modos de transporte, también en el de carretera.
El plan elaborado por el Gobierno pone el foco en el impulso del vehículo eléctrico, pero las asociaciones firmantes alertan de que esta visión resulta demasiado limitada para el conjunto del sector. Entre los firmantes figuran las principales patronales del transporte de mercancías —CETM y Astic—, la de transporte de viajeros Confebús, y seis asociaciones de productores y distribuidores de carburantes renovables: Aevecar, Aice, Appa Biocarburantes, ATliq, Bio-E, Codigasoil y UPI. Todas ellas sostienen que los combustibles renovables ofrecen una reducción inmediata de emisiones y pueden utilizarse en los motores de combustión actuales sin necesidad de renovaciones costosas de flota.
Las organizaciones advierten de que el Plan Auto apenas contempla estos combustibles como herramienta para la descarbonización, limitando su papel a determinados procesos industriales. Sin embargo, recuerdan que hoy suponen el 11,5% del total de combustible consumido por carretera en España, lo que evidencia su impacto real y su potencial de crecimiento.
Además, señalan que España dispone de condiciones especialmente favorables para asumir un liderazgo europeo en este ámbito. Subrayan que el país cuenta con el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea, con una industria de biorrefino en expansión y con una de las mayores disponibilidades de materias primas sostenibles para la producción de combustibles alternativos. Esta combinación, afirman, convierte a España en un país con capacidad para escalar la producción y contribuir a la seguridad energética europea.
El comunicado también pone el acento en los avances logrados en el plano internacional. Durante la COP30, celebrada en Belém (Brasil), un total de 23 países suscribieron la iniciativa Belém x4, impulsada por el Gobierno brasileño, con el objetivo de cuadruplicar la producción mundial de combustibles renovables. A ello se suma la firma de la “iniciativa global para impulsar el potencial de los combustibles renovables”, respaldada por distintos actores del sector energético y del transporte.
El respaldo internacional a esta tecnología se apoya en datos como los recogidos por un reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que confirma que el uso de combustibles renovables ha contribuido a reducir hasta un 15% las importaciones de productos petrolíferos en varios países. Según las patronales, este efecto supone un avance significativo en términos de autonomía estratégica y resiliencia energética.
Carlos Zubialde
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