El presidente del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) y de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de Transporte por Carretera (CONETRANS), Javier Arnedo, ha solicitado al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible una modificación temporal de la fórmula utilizada para revisar el precio del transporte en función de la evolución del combustible.
La petición responde a la fuerte subida que están experimentando los carburantes en las últimas semanas, vinculada a la inestabilidad geopolítica y a la escalada del conflicto en Oriente Medio. Desde el sector consideran que la actual fórmula de revisión no refleja con suficiente precisión el peso real que el combustible tiene hoy en los costes de explotación de las empresas de transporte.
La propuesta trasladada al Ministerio plantea ajustar los porcentajes que se utilizan como referencia dentro de la estructura de costes del transporte. En el caso de los vehículos pesados dedicados a carga general, el sector propone que el combustible pase a representar un 40% del coste total, frente al 30% que recoge actualmente la fórmula. Para los vehículos de hasta 16 toneladas el peso del carburante se elevaría del 20% al 30%, mientras que en los vehículos ligeros se incrementaría del 10% al 20%.
El objetivo de esta modificación sería adaptar el sistema de revisión automática de precios a la realidad actual del mercado energético. Cuando el precio del combustible varía, la normativa obliga a actualizar las tarifas del transporte para evitar que el transportista asuma en solitario ese incremento de costes.
Sin embargo, desde el sector consideran que el cálculo actual se ha quedado desfasado frente al peso que el gasóleo tiene hoy en la operativa diaria. Una corrección temporal de esos porcentajes permitiría trasladar de forma más precisa el impacto del carburante a los precios del transporte.
Las organizaciones empresariales sostienen que este ajuste es necesario para evitar que las empresas tengan que absorber una parte significativa del incremento del combustible, algo especialmente delicado en un sector que opera con márgenes muy reducidos.
Junto a esta petición, tanto el CNTC como CONETRANS han reclamado a los cargadores que apliquen de forma efectiva la indexación del precio del transporte al coste del combustible. La normativa vigente establece que cualquier variación significativa del gasóleo debe reflejarse en el precio del servicio, aunque en la práctica su aplicación no siempre es inmediata.
Por ello, las organizaciones del transporte también han solicitado a las administraciones que refuercen la vigilancia sobre el cumplimiento de esta normativa. El sector considera que garantizar la correcta aplicación de la cláusula de revisión del combustible es un elemento clave para mantener la estabilidad económica de las empresas y evitar tensiones en la cadena de suministro.
La evolución del precio del gasóleo vuelve así a situar al transporte por carretera en una posición especialmente sensible dentro de la economía. Cuando el combustible se encarece de forma brusca, el impacto no se limita a las empresas transportistas, sino que termina trasladándose al conjunto de la cadena logística y al coste final de los productos que llegan al mercado.
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