Hay estudios que confirman lo que el sector intuye, y los hay que aportan algo más valioso: la escala real del problema, con nombres concretos y empresas reales detrás de las respuestas. El Instituto Vasco de Logística y Movilidad Sostenible (IVL) acaba de publicar los resultados de una encuesta realizada entre empresas de transporte de mercancías por carretera de Euskadi, un trabajo que va más allá del diagnóstico genérico y ofrece una radiografía operativa del sector en el territorio.
La muestra realizada ha recogido más de 70 respuestas que representan un parque estimado de más de 2.500 vehículos, con una diversidad que abarca autónomos, operadores de transporte, cooperativas, cargadores, empresas logísticas y asociaciones sectoriales. No es una encuesta de grandes flotas ni de grandes operadores nacionales: es el tejido real del transporte vasco, el que mueve la industria de la comunidad cada día.
Las conclusiones que arroja el estudio no sorprenden a quien conoce el sector, pero sí obligan a concretar lo que habitualmente queda en declaraciones genéricas. La falta de personal cualificado encabeza las preocupaciones, con especial mención a los conductores profesionales y a los perfiles técnicos vinculados a operaciones logísticas, una carencia que ninguna medida puntual ha logrado resolver de forma estructural. A esto se suma la demanda de formación actualizada, adaptada a la digitalización y a los requerimientos de sostenibilidad que la normativa europea impone con plazos cada vez más ajustados.
El impacto de los costes operativos, con el combustible como factor principal, aparece como preocupación transversal en prácticamente todas las respuestas, algo que en el contexto actual de escalada de precios por la crisis de Oriente Medio resulta especialmente relevante. También destaca el interés creciente por la digitalización, tanto en gestión de flotas como en trazabilidad y optimización de procesos, aunque la encuesta apunta a que ese interés no siempre se traduce en implementación, en parte por falta de recursos y en parte por falta de orientación sobre qué herramientas son realmente útiles para empresas de tamaño medio o pequeño.
La demanda de mayor coordinación sectorial, por su parte, habla de algo que el transporte vasco arrastra desde hace tiempo: la dificultad de trasladar una voz común a las administraciones cuando el tejido empresarial es tan atomizado.
Publicar estos resultados tiene un valor que va más allá del contenido en sí. Significa que hay alguien dispuesto a preguntar, a escuchar y a ordenar lo que el sector dice. Eso, en un segmento acostumbrado a que se le explique desde fuera lo que necesita, no es un detalle menor.
El IVL-LEE lleva más de tres décadas haciendo exactamente eso. Fundada en 1994, la institución bilbaína ha acompañado la evolución del sector logístico vasco a través de la formación especializada, la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento entre empresas y administraciones. Su Máster en Logística Integral, con más de 25 ediciones, y su participación en órganos como la Comisión de Intermodalidad del Ministerio de Transportes o los Comités Técnicos de AENOR en logística, le otorgan una posición de referencia que pocas instituciones de su tamaño han conseguido consolidar.
Que en 2026, con más de 30 años a sus espaldas, el IVL dedique recursos a escuchar al sector en lugar de limitarse a formarle, dice mucho de cómo entiende su función.Los resultados completos de la encuesta están disponibles para su descarga en este enlace.
Carlos Zubialde
contacto@informacionlogistica.com





