El operador GXO Logistics ha anunciado la renovación de su acuerdo con Carrefour para la gestión de la cadena de suministro de productos congelados en Bélgica y Luxemburgo, consolidando una relación comercial que se remonta a casi cincuenta años y que convierte a esta colaboración en una de las más longevas del operador logístico estadounidense en Europa.
La operación se articula desde las instalaciones de GXO en Zellik, en el área metropolitana de Bruselas, con una superficie de 43.720 metros cuadrados que incluyen 23.000 metros cuadrados de entreplanta dedicados a la gestión de temperatura negativa. Desde ese centro, GXO abastece a más de 700 tiendas de Carrefour en Bélgica y Luxemburgo con una flota propia de 40 camiones, cubriendo las operaciones de almacenamiento, preparación de pedidos y distribución de forma integral. La instalación incorpora almacenamiento automatizado de palés en altura y un sistema de lanzaderas que alimenta la zona de picking, una configuración que permite mantener niveles de servicio constantes en un entorno donde la cadena de frío no admite interrupciones.
Para GXO, la renovación con Carrefour tiene un peso específico que va más allá del volumen del contrato. En el segmento de la gran distribución europea, donde los contratos logísticos de larga duración son cada vez menos frecuentes porque los retailers revisan sus modelos de externalización con mayor periodicidad, mantener una relación de cinco décadas con uno de los mayores operadores de supermercados del continente es un argumento comercial de primer orden frente a otros potenciales clientes del sector.
La logística de temperatura negativa es uno de los segmentos más exigentes en términos de inversión en infraestructura, certificaciones y continuidad operativa, ya que cualquier fallo en la cadena de frío tiene consecuencias inmediatas sobre la seguridad alimentaria y genera responsabilidades legales para el operador. Esa complejidad técnica explica en parte la longevidad de este tipo de contratos: el coste de cambiar de proveedor en frío va más allá del precio del servicio e incluye el riesgo operativo de la transición, algo que los grandes distribuidores valoran con cautela.
GXO opera en Europa con varios de los principales retailers de la región, con una propuesta que cubre desde la reposición de tienda y la gestión omnicanal hasta la logística inversa, en instalaciones que trabajan con múltiples rangos de temperatura. La renovación en Bélgica refuerza su posición en un mercado donde la consolidación entre grandes operadores logísticos está reduciendo el número de actores con capacidad real para asumir contratos de esta escala y complejidad.
Carlos Zubialde





