La gestora británica ICG, cotizada en Londres y especializada en activos alternativos, ha entrado como accionista minoritaria del Grupo Paulo Duarte a través de su equipo de Infraestructuras Europeas, ICG Infra. Según ha publicado Cinco Días citando fuentes conocedoras de la operación, el acuerdo incluye tanto la adquisición de una participación cercana al 33,5% como una inyección de capital de unos 200 millones de euros, que se desembolsará de forma escalonada en función de las necesidades de la compañía.

La operación mantiene intacto el control operativo de la familia fundadora, con Gustavo Paulo Duarte y António Paulo Duarte, co-consejeros delegados del grupo, al frente de la gestión diaria del negocio. Este esquema de entrada minoritaria sin desplazar a la propiedad familiar es habitual en este tipo de operaciones de infraestructura, donde el inversor busca acompañar el crecimiento sin asumir el control directo de una compañía que sigue dependiendo del conocimiento operativo de sus fundadores.

El objetivo declarado por ambas partes es convertir a Paulo Duarte en una de las mayores plataformas de transporte por carretera de la Península Ibérica. Para lograrlo, el plan contempla una nueva fase de renovación de flota, inversión en digitalización e infraestructuras logísticas, y expansión hacia nuevas regiones de Portugal y España, además de la entrada en mercados de Europa del Este como Polonia y República Checa, un salto geográfico que iría más allá del ámbito ibérico en el que el grupo ha crecido hasta ahora.

Fundado en 1946, el Grupo Paulo Duarte se ha especializado en transporte de alto valor añadido en tres segmentos concretos, alimentos líquidos, energía y productos químicos, y mercancía a temperatura controlada. La compañía factura en torno a 140 millones de euros anuales, con previsión de acercarse a los 200 millones a corto plazo, y opera una flota de unos 2.000 vehículos pesados, mayoritariamente propios, con más de 1.300 empleados repartidos entre sus bases de Perafita, Lamego, Ota y Algoz en Portugal, y Sant Esteve Sesrovires, en Barcelona, sede de su filial española. El grupo ya venía creciendo por vía de adquisición en el mercado español, después de comprar en 2021 HRBG Energy Logistics y HurTrans por 10 millones de euros para reforzar su presencia en transporte de materiales peligrosos y líquidos alimentarios.

El movimiento se produce en un contexto que el propio sector describe como especialmente exigente, marcado por la escasez de conductores profesionales, los elevados costes de la transición hacia la descarbonización y la persistente presión inflacionista sobre los costes del transporte, factores que explican por qué cada vez más operadores familiares de tamaño medio buscan el respaldo de capital institucional para sostener su crecimiento sin perder el control de la gestión.

En paralelo a esta operación ya confirmada, de forma reciente se ha comunicado la compra de la empresa vasca Barquin y Otxoa, con más de 40 años de experiencia en transporte y logística a temperatura controlada, y de la que ya hablamos en informacionlogistica.com de forma reciente.

Carlos Zubialde

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