La compañía polaca de paquetería InPost ha puesto en marcha en el barrio Gòtic de Barcelona un piloto de distribución urbana con bicicletas eléctricas de carga, en colaboración con la empresa de reparto urbano Ara Vinc, que presta el servicio de última milla. Las primeras pruebas arrancaron a finales de septiembre con el objetivo de comprobar si un modelo sin furgonetas puede ganar velocidad en uno de los entornos más complicados para el reparto, un barrio de calles estrechas, accesos restringidos y una densidad de tráfico y peatones que convierte cada parada en un problema.

El centro de la operación es un microhub de 50 metros cuadrados instalado en el aparcamiento MimoTo Parking, en el carrer de la Ciutat, a pocos metros de la plaça Sant Jaume. Desde allí se abastecen los puntos de recogida de InPost situados en un radio de 1,3 kilómetros, en concreto 17 establecimientos PuntoPack y cinco taquillas inteligentes del barrio. La flota inicial está formada por tres bicicletas Kleuster Box 350, con capacidad para hasta 150 kilos en un compartimento de carga de 1,5 metros cúbicos.

El diseño del piloto tiene una particularidad que explica buena parte de su lógica, ya que las bicicletas no reparten a domicilio, sino que alimentan una red de puntos de conveniencia y lockers. Eso concentra muchas entregas en pocas paradas y reduce el principal problema del ciclo de carga en la última milla, la capacidad limitada de cada viaje frente al volumen de paquetes. El modelo está dimensionado para gestionar una media de 13.760 envíos al mes, entre entregas y recogidas.

Las estimaciones de la propia compañía apuntan a entregas un 42% más rápidas y a rutas que se completarían hasta en la mitad de tiempo que con una furgoneta urbana convencional. El mayor ahorro llegaría en las paradas, con una reducción estimada del 60% del tiempo dedicado a estacionar y a completar cada entrega, que es precisamente donde una furgoneta pierde más minutos en un casco histórico, buscando un hueco o parada en doble fila en calles donde no cabe otro vehículo.

InPost estudiará a partir de los resultados la posibilidad de extender el modelo a otros barrios y a otras ciudades con limitaciones urbanas similares. La compañía cuenta con más de 14.000 puntos de entrega en España y Portugal, casi un 8% más que a finales de 2025, una red que le da una base amplia para replicar este esquema allí donde la concentración de puntos lo permita.

La viabilidad de estos pilotos depende menos de la bicicleta que de lo que hay alrededor, un espacio para el microhub a pocos cientos de metros del área de reparto y una red de puntos de recogida lo bastante densa para que cada viaje compense. El aparcamiento convertido en base logística es probablemente la pieza más difícil de encontrar en el centro de cualquier ciudad, y de su disponibilidad dependerá que el modelo pueda salir del Gòtic.

Carlos Zubialde

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