El Parlamento Europeo ha aprobado la mayor reforma del código aduanero comunitario desde 1968, un cambio que redefine cómo se tratan los envíos que llegan a la Unión desde fuera de sus fronteras. La reforma llega acompañada de una nueva tasa de gestión sobre cada artículo comprado en tiendas online no comunitarias, una medida que se suma a otras dos decisiones recientes de Bruselas, la eliminación de la exención arancelaria para las compras de menos de 150 euros y el arancel transitorio de tres euros aplicado a las plataformas asiáticas de comercio electrónico.
El cambio más importante de la reforma está en la figura del importador. Hasta ahora, cuando una plataforma extracomunitaria vendía directamente a un consumidor europeo, la responsabilidad aduanera quedaba diluida entre el vendedor, el transportista y, en la práctica, el propio comprador. La nueva normativa considera a estas plataformas responsables directas de la importación, lo que las obliga a facilitar a las autoridades los datos de cada transacción, garantizar el pago de los cargos que correspondan y asegurar que el producto cumple la normativa europea, además de mantener un establecimiento en la UE o contar con un representante autorizado.
La tasa de gestión, cuyo importe fijará la Comisión Europea y que se revisará cada dos años para ajustarla a los costes reales de tramitación, recae sobre el importador, no sobre el consumidor final. Según ha defendido el ponente del texto en el Parlamento Europeo, la medida responde a lo que ha descrito como "el tsunami de paquetes chinos que violan las normas de la UE, no pagan impuestos y saturan nuestras aduanas".
Los Estados miembros deberán empezar a recaudar la tasa a partir del 1 de noviembre de 2026, aunque el conjunto de las nuevas normas no será de aplicación plena hasta doce meses después, y la regulación definitiva no entrará en vigor hasta 2028. A esa fecha se suma la puesta en marcha del EU Data Hub, la plataforma que sustituirá a los más de 111 sistemas nacionales actuales por una única infraestructura de datos aduaneros, de uso opcional desde 2031 y obligatorio a partir de 2034.
El cumplimiento quedará supervisado por una nueva Autoridad Aduanera de la UE, la EUCA, con sede en Lille, que podrá imponer multas de entre el uno y el seis por ciento del valor total de las mercancías importadas en los últimos doce meses a las plataformas que incumplan de forma reiterada, con la posibilidad añadida de retirar el estatuto de Operador Económico Autorizado a quienes pierdan esa condición.
Para las plataformas afectadas, pasar de intermediario a importador implica asumir una responsabilidad legal que hasta ahora quedaba repartida entre varios actores de la cadena. Para el resto del comercio electrónico europeo, la reforma marca el final de una etapa en la que la fragmentación aduanera permitía a ciertos operadores competir con estructuras de coste que otros negocios no podían igualar.
Carlos Zubialde





