Samsung Electronics America ha presentado una demanda ante la Federal Maritime Commission de Estados Unidos contra CMA CGM, a la que reclama al menos 186 millones de dólares por presunto incumplimiento de sus obligaciones de transporte terrestre. La compañía surcoreana acusa a la naviera francesa de fallar en varias ocasiones en la prestación de este servicio y de trasladarle costes que, según defiende Samsung, correspondían asumir a la propia CMA CGM.

El conflicto se remonta a 2020 y afecta a los llamados servicios store door, una modalidad en la que la naviera no se limita al transporte marítimo, sino que también se compromete a trasladar los contenedores desde los puertos hasta su destino final en el interior de Estados Unidos. Según la demanda, CMA CGM habría incumplido reiteradamente esa parte del servicio, lo que obligó a Samsung a asumir más de 121.000 cargos por demoras, detenciones, almacenamiento ferroviario y otros costes asociados a estos envíos.

Samsung acusa además a la naviera de haber convertido de forma unilateral algunos de estos servicios store door en movimientos de tipo container yard, una modalidad que traslada al cliente la responsabilidad de organizar y pagar directamente el transporte terrestre de los contenedores una vez descargados en el puerto. Ese cambio de modalidad, según la reclamación, habría generado a Samsung costes y complicaciones logísticas que no correspondían al contrato originalmente pactado entre ambas compañías.

La demanda incluye también problemas concretos en terminales ferroviarias y en los puertos de Savannah y Houston, relacionados con la falta de camiones y chasis disponibles para retirar los contenedores, un cuello de botella que resulta habitual en la logística terrestre estadounidense cuando la demanda de transporte supera la capacidad de las flotas locales, y que en este caso Samsung atribuye directamente a una gestión deficiente por parte de CMA CGM del servicio contratado.

Este litigio pone de manifiesto los riesgos que asumen las navieras cuando amplían su oferta más allá del transporte por mar hacia servicios integrados de puerta a puerta, un modelo cada vez más habitual entre los grandes operadores globales, pero que exige garantizar también la fiabilidad del tramo terrestre final, precisamente el eslabón donde surgen la mayoría de las incidencias que ahora reclama Samsung ante el regulador marítimo estadounidense.

Carlos Zubialde

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