La Asociación de Mujeres en el Transporte y la Logística celebrará el próximo 22 de junio su III Asamblea General en la sede del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, con la apertura institucional de Rocío Báguena, secretaria general de Transporte Terrestre. La elección del espacio no es un detalle menor: reunirse en el Ministerio implica un reconocimiento institucional que, hace apenas unos años, habría resultado improbable para una asociación de este perfil en un sector tan masculinizado como el transporte por carretera.
MELYT llega a esta tercera edición con 847 miembros, una cifra que refleja un crecimiento sostenido desde su fundación y que convierte a la asociación en una de las redes profesionales más activas del sector en España. El dato importa porque en logística y transporte, donde las mujeres siguen siendo una minoría estructural —especialmente en operaciones, conducción y dirección de empresa—, construir masa crítica es en sí mismo parte del trabajo.
La agenda prevista para la jornada incluye una sesión centrada en las competencias necesarias para liderar equipos en un entorno de transformación acelerada, con digitalización, presión regulatoria y escasez de conductores como telón de fondo permanente. No es un programa de autoayuda profesional, sino una respuesta a una realidad que el sector conoce bien: gestionar equipos en transporte y logística hoy exige habilidades que las empresas no siempre tienen identificadas ni formadas, y donde la diversidad de perfiles directivos —de género, de formación, de trayectoria— tiene un impacto real en la toma de decisiones.
La jornada cerrará con un espacio de networking, que en el caso de MELYT tiene un valor añadido específico: para muchas profesionales del sector, especialmente en empresas medianas o en territorios con poca densidad de red, este tipo de encuentros es una de las pocas ocasiones para establecer contactos fuera del propio entorno operativo.
Lo que subyace a esta convocatoria, más allá del programa concreto, es una pregunta que el sector aún no ha resuelto: por qué la logística, uno de los sectores con mayor demanda de empleo y con una transformación tecnológica que abre perfiles nuevos constantemente, sigue siendo poco atractivo para el talento femenino. Las razones son conocidas —condiciones laborales, horarios, cultura de empresa, falta de referentes visibles—, pero el diagnóstico no se traduce con la misma velocidad en cambios estructurales. MELYT no puede resolver ese problema por sí sola, pero sí puede hacer más visible la brecha y presionar para que las empresas la tomen en serio como variable competitiva, no solo como compromiso de responsabilidad social.
Carlos Zubialde






