La cadena valenciana Mercadona ha puesto en marcha en el polígono La Atalayuela, en el distrito madrileño de Villa de Vallecas, su primera colmena semiautomatizada, un centro logístico de preparación de pedidos online que introduce 70 robots en el proceso de picking de productos secos y eleva la capacidad de servicio a 5.000 pedidos diarios, según ha declarado la propia compañía. La instalación, con 32.000 metros cuadrados de superficie, es también la de mayor tamaño de toda la red de colmenas de Mercadona, y ha supuesto una inversión de 54 millones de euros.

El cambio operativo que introduce la automatización en este centro es sustancial: en los modelos anteriores, el trabajador recorre los pasillos del almacén para localizar y recoger cada referencia; en Vallecas, son los propios productos los que se desplazan hasta la estación de preparación donde espera el operario. El sistema cubre más de 2.700 referencias del surtido de secos, lo que representa una porción relevante de los artículos no perecederos que componen un pedido habitual. La plantilla asignada a la instalación es de 700 personas, según sus propias cifras.

La nueva colmena es la tercera que Mercadona opera en la Comunidad de Madrid, tras las de Getafe y Boadilla del Monte, y la séptima en el conjunto de España, después de las aperturas en Valencia, Barcelona, Alicante y Sevilla. Con Vallecas operativa, la capacidad total de preparación de pedidos en Madrid asciende a 8.000 unidades diarias. La compañía ha fijado como objetivo llegar a finales de 2026 al 95% de los municipios de la Comunidad con cobertura de servicio online.

La flota de reparto asociada a la nueva instalación incorpora 175 furgonetas ECO, que se suman a las 80 de Getafe y las 50 de Boadilla, elevando el parque total en Madrid a más de 300 vehículos, todos habilitados para mantener la cadena de frío en los productos que lo requieren.

El dato de facturación que acompaña al anuncio da escala al proyecto: el canal online de Mercadona cerró 2025 superando los 1.000 millones de euros de facturación, un 26% más que el ejercicio anterior, según sus propias cifras. Es un ritmo de crecimiento que justifica la inversión en automatización, ya que a esos volúmenes la eficiencia en la preparación deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición de viabilidad operativa.

La apuesta por las colmenas semiautomatizadas plantea una pregunta relevante para el sector: si el modelo funciona en Vallecas, el siguiente paso lógico sería extenderlo a otras ubicaciones de la red. Los operadores de última milla y los proveedores de soluciones de automatización para almacenes estarán atentos a cómo evoluciona la capacidad real de la instalación en sus primeros meses de rodaje.

Carlos Zubialde

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