El conflicto entre los sindicatos del transporte y el Gobierno por la jubilación anticipada de los conductores ha entrado en una fase con fecha concreta. UGT y otras organizaciones sindicales han fijado un calendario de movilizaciones que arranca el 28 y 29 de noviembre, continúa el 5 y el 9 de diciembre, y desemboca en una huelga indefinida a partir del 23 de diciembre si para entonces el Gobierno no ha avanzado en el reconocimiento de los coeficientes reductores que permitirían a los conductores profesionales jubilarse antes de la edad ordinaria. No es la primera vez que este conflicto llega a la fase de convocatoria de huelga, pero sí es la primera vez que el calendario se extiende de forma tan directa hasta la campaña de Navidad, el periodo de mayor actividad logística del año.
La reivindicación de fondo no es nueva porque los sindicatos llevan tiempo argumentando que la conducción profesional de larga distancia implica un desgaste físico y unos riesgos que justifican un tratamiento similar al de otras profesiones ya reconocidas como penosas o peligrosas a efectos de jubilación. Lo que ha cambiado es la paciencia del sector. Según ha trascendido, los conductores conocerán durante el otoño si la tramitación de estos coeficientes avanza de forma efectiva, lo que convierte estas semanas en el periodo clave para saber si el calendario de diciembre llega a activarse o si el Gobierno logra desactivarlo con avances concretos antes de esa fecha.
Para las empresas cargadoras y los operadores logísticos, la fecha del 23 de diciembre tiene que ser tomada muy en consideración, pese a que las anteriores convocatorias de huelga no cristalizaron. Una huelga indefinida que arranque en plena campaña navideña tendría un efecto multiplicador sobre cualquier sector que dependa de la distribución de última milla en ese periodo, desde el ecommerce hasta la alimentación. Aunque todavía queda tiempo hasta esas fechas, y es razonable esperar que se produzcan negociaciones antes de llegar al punto de la huelga indefinida, la planificación logística de la campaña de fin de año no debería hacerse este año sin tener en cuenta este escenario como una posibilidad real.
Lo prudente, para quien gestiona la cadena de suministro de cara a la campaña de Navidad, es empezar ya a valorar planes de contingencia con calendarios de aprovisionamiento con mayor margen y una comunicación clara con los clientes sobre posibles retrasos si el conflicto no se resuelve antes de diciembre. Esperar a finales de noviembre para empezar a pensar en esto dejaría a muchas empresas sin margen de reacción justo cuando más lo necesitan.
Carlos Zubialde
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