El mapa logístico español está viviendo un reajuste silencioso pero profundo. Valencia ha dejado de ser una alternativa para convertirse en un polo de atracción prioritario para la inversión logística e industrial, ganando terreno a Madrid en un momento en el que la disponibilidad, la localización y el acceso a infraestructuras estratégicas vuelven a marcar la diferencia.

El desembarco de grandes proyectos industriales como PowerCo, la filial de baterías de Volkswagen, o Edwards Lifesciences, junto con el empuje constante del puerto de València, ha reforzado el atractivo del área metropolitana y del eje Sagunt–Valencia como hub logístico del Mediterráneo. Un movimiento que no responde únicamente a una lógica regional, sino a una visión peninsular y europea de las cadenas de suministro.

El interés de los fondos es una prueba clara de este cambio de ciclo. Actualmente, las plataformas logísticas en construcción en la provincia superan los 860.000 metros cuadrados, un volumen que refleja tanto la confianza inversora como la expectativa de una demanda sostenida. Inversores procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Singapur o China han intensificado su presencia, apostando por ubicaciones como Loriguilla, Bétera o Moncada.

Este dinamismo contrasta con la situación de algunas zonas secundarias de Madrid, donde la acumulación de proyectos desarrollados en los últimos años ha generado mayores niveles de disponibilidad. Para parte del capital institucional, Valencia ofrece hoy una combinación más equilibrada de crecimiento industrial, conexión portuaria y capacidad de absorción del mercado.

Uno de los indicadores más claros de la tensión de la demanda es la práctica desaparición de naves de pequeño formato. Los espacios de entre 1.000 y 2.000 metros cuadrados están prácticamente agotados, lo que ha llevado a los fondos a replantear su estrategia y segmentar grandes plataformas para adaptarlas a operadores de menor tamaño, especialmente vinculados a logística de proximidad, industria ligera y servicios auxiliares.

El ejercicio 2025 cerró con un incremento de más del 20% en la contratación logística en la provincia, alcanzando cerca de 340.000 metros cuadrados, con una tasa de disponibilidad inferior al 1%. Un dato que confirma la capacidad del mercado valenciano para absorber nueva oferta incluso en un contexto de escasez.

Operaciones como el arrendamiento de más de 22.000 metros cuadrados por parte de JYSK en Parc Sagunt refuerzan la idea de que Valencia ha entrado en una nueva fase. Ya no compite solo en precio o suelo disponible, sino en posicionamiento estratégico dentro de las cadenas logísticas europeas. Un escenario que, salvo cambios bruscos, seguirá consolidándose a lo largo de 2026.

Carlos Zubialde

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