La innovación, la tecnología y la colaboración público-privada se consolidan como elementos clave para avanzar hacia modelos logísticos más eficientes y garantizar la competitividad de la economía española. Así lo han señalado los participantes en la segunda edición del Foro Cajamar por la Sostenibilidad, un encuentro que ha reunido a directivos empresariales, responsables institucionales y expertos en innovación para analizar el papel estratégico de la logística sostenible.

El evento se ha celebrado en el Centro Financiero Cajamar y ha contado con la participación del presidente y el director general de la entidad, Eduardo Baamonde y Sergio Pérez, junto a representantes de empresas y organizaciones de referencia. Durante la jornada se ha puesto de relieve que la logística sostenible no solo contribuye a reducir el impacto ambiental del transporte de mercancías, sino que también mejora la eficiencia operativa, fortalece la resiliencia de las cadenas de suministro y genera valor económico y social.

El foro se ha desarrollado en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales. Los conflictos armados y la volatilidad en los mercados energéticos están condicionando los flujos de transporte y encareciendo el coste de los combustibles, lo que obliga a las empresas a reforzar sus estrategias logísticas para mantener el abastecimiento de los mercados. En este escenario, los expertos han coincidido en que la digitalización, el desarrollo tecnológico y la cooperación entre administraciones y empresas pueden impulsar mejoras significativas en toda la cadena logística.

Asimismo, los participantes han destacado que las cadenas de suministro afrontan el desafío de adaptarse a nuevas exigencias regulatorias, ambientales y sociales sin perder eficiencia. La electrificación progresiva del transporte, el desarrollo de infraestructuras energéticas más sostenibles, el uso de combustibles renovables y la incorporación de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial o el análisis predictivo están transformando la forma en que se producen, transportan y distribuyen los bienes.

En España, esta transformación adquiere una especial relevancia por el peso del sector logístico en la economía nacional. Según el Observatorio del Transporte y la Logística en España del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, el sector cuenta con más de 212.000 empresas y emplea a cerca de 1,2 millones de personas. Además, el transporte y la logística aportan más del 4,6 % del producto interior bruto, lo que refleja su importancia para la competitividad del país y para la cohesión territorial.

La posición geoestratégica de España, situada entre Europa, África y el Mediterráneo, refuerza todavía más el papel de su red logística en el comercio internacional. Sectores clave como el agroalimentario, la industria manufacturera, el turismo o el comercio electrónico dependen en gran medida de la eficiencia de estas infraestructuras y de la capacidad del sistema logístico para adaptarse a los cambios globales.

Durante la apertura del foro, el director general de Cajamar, Sergio Pérez, destacó que la logística ha pasado de ser un elemento operativo a convertirse en un factor estratégico para las empresas. En muchos sectores, los costes logísticos pueden representar hasta el 25 % del precio final de un producto, por lo que optimizar los procesos de transporte y distribución resulta fundamental para mejorar la competitividad en un entorno de márgenes ajustados.

El encuentro también abordó la necesidad de acelerar la transición energética en el transporte de mercancías. Reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia soluciones energéticas más limpias permitirá disminuir las emisiones asociadas a la movilidad de bienes y reforzar la estabilidad de las cadenas de suministro frente a la volatilidad de los mercados energéticos.

En este proceso, la colaboración entre empresas, instituciones y centros de innovación aparece como un elemento decisivo para desarrollar soluciones tecnológicas y modelos de gestión más sostenibles. Los participantes coincidieron en que la logística sostenible no debe entenderse únicamente como una exigencia ambiental, sino como una oportunidad estratégica para mejorar la eficiencia empresarial, impulsar la innovación y reforzar la competitividad del tejido productivo.

La jornada concluyó con un mensaje compartido por los ponentes: apostar por una logística más sostenible es también apostar por un modelo económico más resiliente, eficiente y preparado para afrontar los retos del comercio global.

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