La compañía de paquetería GLS ha completado la primera fase de ampliación de su instalación logística en el Polígono Industrial Centro de Transportes de Benavente y avanza en la segunda, que incluye la implantación de un sistema de clasificación automatizada con capacidad para procesar hasta 11.000 paquetes por hora. Las obras se están ejecutando con la nave en pleno funcionamiento, lo que, según ha declarado la propia compañía, ha requerido una planificación técnica y una coordinación de equipos de notable complejidad.
La intervención responde a una lógica territorial clara, ya que Benavente ocupa una posición de cruce entre las principales rutas del noroeste peninsular, con acceso directo a la A-6. Para GLS, el nodo zamorano cubre una función de redistribución que afecta a Galicia, Asturias, Castilla y León y parte de la fachada atlántica, territorios donde la densidad de población es baja y los tiempos de tránsito son especialmente sensibles a la capacidad de clasificación en origen.
La primera fase, orientada a garantizar la operativa de la campaña de Black Friday y Navidad de 2025, incorporó nuevos muelles, modificación de accesos, videovigilancia, mejoras de telecomunicaciones, nuevas oficinas en sustitución de las instalaciones provisionales y un centro de transformación para aumentar la potencia eléctrica disponible. La segunda fase, actualmente en curso, desplegará el sistema de clasificación automatizada con 10 salidas dobles automáticas, 8 posiciones de carga a granel, 3 posiciones de alimentación a granel, 7 posiciones para furgonetas de descarga y hasta 37 posiciones para tráileres. Según sus propias cifras, las pruebas finales están previstas para septiembre, con el objetivo de tener la instalación lista antes de los picos de demanda de finales de 2026.
El proyecto incluye también infraestructura de recarga para vehículos eléctricos, con 2 puntos de 100 kW y 3 de 22 kW, además de nuevas zonas de bienestar para los trabajadores: comedor, enfermería, duchas y espacios de descanso tanto para el personal de oficinas como de nave.
Para los operadores que trabajan en el noroeste, la ampliación de Benavente tiene una lectura directa, ya que una mayor capacidad de clasificación en ese nodo reduce los tiempos de ciclo y mejora la previsibilidad de las rutas de distribución capilar en una zona geográficamente exigente. Cuando un hub intermedio gana músculo de procesamiento, el efecto se traslada al día siguiente de reparto de toda la red que depende de él.
La inversión sigue la pauta que varios operadores de paquetería están ejecutando en España desde 2023: reforzar los nodos intermedios antes de que la capacidad instalada se convierta en el cuello de botella que frene el crecimiento del comercio electrónico en las regiones menos densas.
Carlos Zubialde





