Kuehne+Nagel ha cerrado el primer semestre de 2026 con un semestre partido en dos mitades bien diferenciadas, un primer trimestre lastrado por el impacto del conflicto en Irán sobre la capacidad de carga aérea, y un segundo trimestre que ha recuperado impulso con fuerza suficiente como para que la compañía suiza eleve sus previsiones de beneficio para el conjunto del ejercicio. El resultado agregado del semestre sigue en negativo frente a 2025, con 13.129 millones de euros facturados a nivel de grupo, un 2,1% menos, y un beneficio bruto de 4.680 millones, un 1,5% menos, pero la tendencia trimestral marca una recuperación clara.
Esa recuperación se aprecia con nitidez al aislar los datos del segundo trimestre en solitario, donde la facturación neta del grupo creció un 8% interanual hasta los 7.000 millones de euros, el EBIT subió un 11% hasta los 404 millones, y el beneficio neto avanzó un 10% hasta los 293 millones. Stefan Paul, consejero delegado de Kuehne+Nagel International, ha subrayado que el grupo ha cobrado un impulso significativo en estos tres meses, demostrando de nuevo su capacidad para posicionarse con éxito en el mercado, una valoración que contrasta con el tono mucho más contenido que rodeaba a la compañía tras el primer trimestre.
La división de logística aérea es la que mejor resume ese contraste entre ambos periodos. En el conjunto del semestre, el volumen de mercancía transportada por aire ha sido el más bajo de un año entero para la compañía, con una caída del 13,3% concentrada entre finales de 2025 y principios de 2026, el momento de mayor tensión por la crisis en Oriente Medio. Sin embargo, en el segundo trimestre en solitario, la facturación de esta división creció un 20% interanual hasta los 2.330 millones de euros, y su EBIT se disparó un 35% hasta los 163 millones, un rendimiento que Paul ha calificado como excelente. La compañía atribuye esta recuperación a la mejora en la composición de su cartera de clientes y al aumento de cuota de mercado, especialmente en el sector tecnológico, con operaciones destacadas como el transporte de infraestructura de nube para Google desde Asia hasta Estados Unidos.
El negocio marítimo, en cambio, sigue siendo el eslabón más débil de la cuenta de resultados semestral, con una facturación de 4.356 millones de euros en los seis primeros meses, un 14% menos que en 2025, y un beneficio bruto de 996 millones, un 15% inferior. El volumen de contenedores gestionados ha caído un 5,2% en el semestre, hasta casi 2,1 millones de TEU. La compañía atribuye esta debilidad a la escasa fortaleza de las exportaciones desde Europa, condicionadas por la delicada situación económica del continente, aunque destaca la mejora de eficiencia en toda su red y el avance de cuota de mercado en las rutas entre Asia, Europa y Norteamérica, además de una gestión de costes que ha permitido compensar parcialmente ese retroceso.
La división de transporte por carretera ha sido la que ha mostrado un comportamiento más sólido y constante a lo largo de todo el semestre, con una facturación de 2.048 millones de euros, un 9% más que en 2025, y un beneficio bruto de 758 millones, un 6% superior. En el segundo trimestre, la facturación de esta unidad creció un 14% hasta los 1.060 millones de euros. La compañía destaca que ha ganado cuota de mercado en todas las regiones donde opera, con una contribución especialmente positiva de los servicios de gestión aduanera, y señala además el aumento de la demanda de cambio modal desde el transporte marítimo hacia la carretera en Oriente Medio como uno de los factores que ha impulsado esta división. Desde el pasado 1 de mayo, Søren Schmidt asumió la dirección global de este negocio terrestre del grupo.
La división de operaciones logísticas, por su parte, ha mantenido una facturación semestral prácticamente estable, en torno a los 2.565 millones de euros, con un beneficio bruto que ha crecido un 2%, hasta los 1.958 millones. La compañía ha logrado importantes contratos con clientes del sector tecnológico durante estos seis meses, en línea con su apuesta por acelerar la implementación de inteligencia artificial en toda la organización y con inversiones estratégicas como una nueva superficie de almacén superior a los 300.000 metros cuadrados destinada a proveedores de servicios en la nube.
Con este conjunto de resultados, Joerg Wolle, presidente del consejo de administración de Kuehne+Nagel International, ha señalado que el grupo ha sabido capitalizar con éxito sus fortalezas estratégicas en un entorno marcado por cambios significativos e incertidumbre en el comercio global. La compañía ha aprovechado precisamente esta lectura positiva para elevar su previsión de EBIT recurrente para el conjunto de 2026, situándola ahora entre 1.449 y 1.664 millones de euros, una revisión al alza que confirma que, pese a un primer trimestre condicionado por la guerra en Irán, el grupo suizo confía en cerrar el ejercicio con un segundo semestre que consolide la recuperación ya visible entre abril y junio.
Carlos Zubialde —





