El sector del reparto a domicilio en Europa está cerrando un ciclo de cinco años que arrancó con el impulso extraordinario de la pandemia y termina con una ola de fusiones que dejará el negocio en manos de tres grandes grupos, Uber, Doordash y Napsers. La última pieza de este proceso es la absorción de Delivery Hero, todavía propietaria de la española Glovo, por parte de Uber, que ya controla el 25% del grupo alemán y ha lanzado una opa para hacerse con el 100%.

Se trata de la tercera gran operación de concentración del sector en menos de un año, y en las tres ocasiones la empresa absorbida ha sido europea. En octubre de 2025, la neerlandesa Just Eat Takeaway pasó a manos del fondo Prosus, del grupo sudafricano Napsers, por 4.100 millones de euros, y ese mismo mes la estadounidense Doordash se hizo con la británica Deliveroo por unos 3.400 millones. El patrón se repite, capital norteamericano o sudafricano absorbiendo operadores que nacieron y crecieron en suelo europeo.

El origen de este proceso está en el propio impulso que la pandemia dio al sector. En España, los ingresos del reparto de comida a domicilio crecieron un 60% entre 2019 y 2021, un salto que animó tanto la aparición de nuevos operadores como una carrera de adquisiciones entre los ya existentes. Delivery Hero absorbió plataformas como Pedidos Ya, Foodpanda, Talabat, Woowa o Glovo para abrirse mercados en Latinoamérica, Asia, Oriente Medio y África, mientras Just Eat compraba marcas españolas como La Nevera Roja o Sin Delantal, y en 2020 se hizo con la estadounidense Grubhub por 7.000 millones de euros tras fusionarse con Takeaway.com.

Esa estrategia de crecimiento acelerado disparó las cifras de ingresos, pero también dejó pérdidas de una magnitud que ha terminado forzando la consolidación actual. Delivery Hero acumuló casi 9.400 millones de euros de pérdidas netas entre 2020 y 2025, y Just Eat superó los 10.000 millones entre 2020 y 2024, hasta el punto de que apenas dos años después de comprar Grubhub ya buscaba comprador para sí misma. La lógica que ha llevado a este desenlace es habitual en sectores de irrupción repentina, la fase inicial exige captar usuarios rápidamente a base de marketing costoso y precios de reparto bajos, sin que la rentabilidad llegue hasta alcanzar economías de escala suficientes.

Ese momento de saturación coincide con la fase en la que suele producirse la concentración, una vez alcanzada la curva de penetración del mercado, con numerosos operadores perdiendo dinero simultáneamente. El canal delivery representó en 2025 el 14% del negocio de la restauración en España, el doble que en 2019 pero solo un punto más que el año anterior, mientras la recogida en el propio local crece con más fuerza todavía, del 5% al 13% en el mismo periodo, una señal de que el crecimiento del sector se ha moderado tras el impulso inicial.

El endurecimiento del acceso a financiación tras la guerra en Ucrania obligó a las plataformas a centrar el foco en la rentabilidad, lo que las llevó a diversificar su oferta más allá de la restauración, aliándose con supermercados y otros sectores para transportar cualquier tipo de producto. Esa diversificación aporta además grandes volúmenes de datos sobre hábitos de consumo, un activo que solo puede monetizarse plenamente a gran escala, lo que explica buena parte del impulso hacia la consolidación que vive el sector en estos últimos meses.

La relación laboral de los repartidores ha marcado buena parte de la agenda regulatoria del sector durante estos años, desde que el Tribunal Supremo español determinara en septiembre de 2020 que debían considerarse trabajadores por cuenta ajena, un criterio que después recogió la llamada ley rider española y más tarde una directiva europea. Esa reclasificación ha tenido un coste directo para las plataformas, con Delivery Hero abonando 524 millones de euros a la Seguridad Social el año pasado por multas y obligaciones derivadas de este cambio, y hasta 1.000 millones en riesgos potenciales por litigios abiertos, mientras Uber Eats calculaba a cierre de 2024 un impacto de 172 millones en las cuentas de su filial española.

Dos de los tres compradores que protagonizan esta concentración, Uber y Doordash, son estadounidenses, donde los repartidores no tienen la consideración de empleados por cuenta ajena, una diferencia regulatoria notable frente al marco europeo. Con la integración de Delivery Hero, Uber pasará a gestionar reservas de transporte y pedidos a domicilio por valor de 236.000 millones de dólares, un volumen de datos que sitúa a la compañía en una posición dominante para rentabilizar de forma definitiva un negocio que hasta ahora se ha resistido a dar beneficios.

Carlos Zubialde

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