El grupo alemán DHL ha anunciado sus planes para reforzar su presencia en el sector de las nuevas energías con una previsión de crecimiento que pasa de los aproximadamente 600 millones de euros de ingresos registrados en 2025 hasta los 3.000 millones en 2030, según ha declarado la propia compañía. El anuncio llega en un momento en que las interrupciones en el suministro de combustibles fósiles han vuelto a poner sobre la mesa la fragilidad de los sistemas energéticos globales, y los operadores logísticos empiezan a posicionarse en una transición que ya no es solo un debate industrial sino una necesidad geopolítica concreta.
La apuesta no parte de cero. DHL identificó las nuevas energías como área de crecimiento estratégico en su Estrategia 2030, presentada en otoño de 2024, y desde entonces ha ido construyendo capacidades en ocho segmentos: combustibles alternativos, sistemas de almacenamiento de energía en baterías, vehículos eléctricos y sus baterías, hidrógeno, infraestructura de red, y energía solar y eólica. La lectura que hace el grupo es que la transición energética no se articula a través de una única tecnología sino de un conjunto diverso de activos que exigen cadenas de suministro específicas, muchas de ellas por construir desde cero.
El argumento que sostiene la oportunidad es directo: alrededor de tres cuartas partes de la población mundial vive en países dependientes de combustibles fósiles importados, lo que los expone a cualquier perturbación geopolítica. El conflicto en Oriente Próximo, que lleva meses presionando los costes energéticos globales, ha acelerado precisamente ese diagnóstico. Gobiernos y empresas que antes abordaban la diversificación energética como una cuestión de sostenibilidad a largo plazo la tratan ahora como una urgencia operativa, y eso transforma el perfil de la demanda logística asociada.
Uno de los movimientos más concretos del anuncio es el lanzamiento de Time Definite Plus, un nuevo servicio que se apoya en la red existente de DHL Express para ofrecer entregas a medida a clientes del sector energético, con especial foco en el mantenimiento de parques eólicos. La lógica detrás del servicio responde a una realidad que el sector eólico conoce bien: muchos de estos parques están en ubicaciones remotas y necesitan piezas de repuesto con plazos garantizados para minimizar paradas no planificadas. DHL afirma disponer de más de 1.100 ubicaciones de almacenamiento avanzado capaces de suministrar componentes en menos de cuatro horas al 88% de los parques eólicos del mundo, según sus propias cifras. El nuevo servicio estará disponible inicialmente en 22 países y territorios europeos, con planes de expansión progresiva.
El contexto es relevante: el sector eólico ha superado ya los 1,3 teravatios de capacidad instalada a nivel mundial y está entrando en una fase donde la gestión del parque existente pesa tanto o más que la construcción de nuevas instalaciones. Eso genera una demanda de servicios de mantenimiento, reparación y revisión que los operadores logísticos con red global y capacidades multimodales están bien posicionados para atender, siempre que hayan invertido previamente en las infraestructuras necesarias.
En el ámbito de la movilidad eléctrica y el almacenamiento energético, DHL ha iniciado la construcción de un European Battery Logistics Hub en Holtum, Países Bajos, con 17.000 metros cuadrados destinados a baterías de alta tensión tanto para vehículos eléctricos como para sistemas de almacenamiento energético, los llamados BESS. La instalación está prevista para entrar en funcionamiento a principios de 2027 y se integrará con las operaciones de automoción que el grupo ya desarrolla en el mismo municipio, formando un campus conjunto. En Francia, la compañía opera ya un Centro de Excelencia para vehículos eléctricos y baterías en Meung-sur-Loire, con soluciones de almacenamiento, distribución y reciclaje, y anuncia nuevas aperturas en India y Perú antes de final de año. En total, el grupo cuenta actualmente con más de 20 centros de este tipo en todo el mundo.
Para el transporte de baterías, DHL dispone de su sistema Thermoliner, un sistema de aislamiento patentado que protege la carga frente a temperaturas extremas, choques térmicos, condensación y contaminación cruzada, condiciones que resultan críticas en el manejo de baterías de alta tensión durante el transporte.
Lo que subyace a todos estos movimientos es una reconfiguración del negocio logístico que va más allá de añadir nuevos clientes o mercados. Las cadenas de suministro ligadas a la transición energética tienen características que las distinguen de la logística convencional: componentes de gran tamaño y peso, requisitos técnicos específicos, destinos frecuentemente remotos, normativa de seguridad exigente y ciclos de vida que incluyen el desmantelamiento y la economía circular. No cualquier operador puede abordarlas con garantías, y los que lo hacen con infraestructura propia y red global tienen una ventaja estructural difícil de replicar a corto plazo.
Desde Bruselas, el cambio de percepción también es perceptible. La construcción naval, la fabricación de componentes para energías renovables y, en general, las industrias vinculadas a la soberanía energética europea están recibiendo un tratamiento político que hace un par de años era impensable. DHL, con su anuncio, está apostando a que ese respaldo institucional se traduzca en contratos y en una demanda sostenida durante la próxima década.
Para los operadores logísticos españoles y europeos que trabajan en estos segmentos, el movimiento de DHL marca una referencia sobre hacia dónde va la inversión en infraestructura. La transición energética necesita logística, y la logística de la transición energética necesita especialización, capital y red. Tres activos que no se construyen en un trimestre.
Carlos Zubialde





