Amazon opera hoy con una flota robótica que supera el millón de unidades en sus almacenes de todo el mundo, una cifra que rivaliza en tamaño con su plantilla humana de aproximadamente 1,56 millones de personas. La trayectoria de esa ratio es lo que hace relevante el dato: en 2013, cuando Amazon introdujo los primeros robots Kiva tras su adquisición, la relación era de 1 robot por cada 88 trabajadores. En 2020 había pasado a 1 por cada 3. Hoy está en 1,5 personas por cada máquina, y la brecha se estrecha a un ritmo de unos 250.000 robots nuevos por año.
La aritmética proyecta el cruce en torno a 2027, y lo que hasta hace poco era una especulación externa ha quedado respaldado por documentos internos filtrados al New York Times. Según esos materiales, Amazon tiene como meta automatizar el 75% de sus operaciones, y su modelo de referencia es el centro logístico de Shreveport, en Louisiana, que ya funciona con una cuarta parte menos de personal del que necesitaría sin robots, con previsión de reducir esa cifra a la mitad. El plan contempla replicar ese diseño en cerca de 40 instalaciones antes de finales de 2027.
La narrativa oficial de Amazon habla de robots que liberan a los empleados de tareas físicamente exigentes y crean nuevos perfiles técnicos. El CEO Andy Jassy ha sido más directo en comunicaciones internas: "Necesitaremos menos personas realizando algunas de las tareas que se realizan actualmente", escribió en una carta a empleados sobre el impacto de la inteligencia artificial. Los documentos internos cuantifican que esta automatización podría evitar el gasto de 12.600 millones de dólares solo entre 2025 y 2027, con un ahorro estimado de 30 céntimos por cada paquete enviado.
Para el sector logístico europeo, y el español en particular, el movimiento de Amazon no es un fenómeno lejano. En junio de 2026, la compañía anunció una inversión de 10.000 millones de euros para ampliar y modernizar su red logística en Europa, incluyendo la nueva generación de su robot autónomo Proteus, capaz de interpretar instrucciones en lenguaje natural. En España, Amazon tiene unos 28.000 trabajadores, la mayoría en su red logística, distribuidos entre sus grandes centros y más de 30 instalaciones menores repartidas por el territorio. La filial española ha declinado hacer comentarios sobre sus planes de automatización en el país.
El problema para el resto del sector no es tanto lo que Amazon está haciendo, sino la velocidad a la que lo ha construido. Doce años de inversión sistemática, adquisiciones tecnológicas, desarrollo interno y pruebas piloto han creado una infraestructura robótica que ningún operador logístico de tamaño medio puede replicar en el corto plazo. Se estima que un centro logístico altamente automatizado necesita entre un 60% y un 70% menos de personal que uno tradicional, lo que convierte la brecha tecnológica entre Amazon y sus competidores en una ventaja estructural de coste por paquete que se amplía con cada nueva instalación automatizada.
Los actuales proveedores de Amazon en la red de última milla estarán con el ojo puesto en cómo evoluciona esa frontera entre lo que sigue siendo rentable externalizar y lo que la compañía prefiere controlar con robots propios. La respuesta no llegará en forma de anuncio, sino de contratos que no se renuevan.
Carlos Zubialde





