Los aeropuertos de la red de Aena movieron 773.800 toneladas de carga durante el primer semestre de 2026, un 2,9% más que en el mismo periodo del año anterior, confirmando que el transporte aéreo de mercancías sigue marcando máximos en España. En apenas cuatro años, el volumen transportado por vía aérea ha crecido en casi 200.000 toneladas, un avance del 34,9% que resulta especialmente llamativo en un momento en que el tráfico marítimo internacional atraviesa serias dificultades por la inestabilidad geopolítica global.

El ritmo de crecimiento de este primer semestre es algo más moderado que el de ejercicios anteriores, pero las previsiones apuntan a que la trayectoria ascendente se mantendrá, con un ritmo medio anual estimado de entre el 4% y el 4,5% durante los próximos años. Detrás de esta cifra agregada se esconde, sin embargo, un cambio relevante en el mapa español de la carga aérea, porque mientras Madrid mantiene su hegemonía histórica, son Barcelona y Zaragoza los que se están consolidando como los verdaderos motores de crecimiento del sector.

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas concentró 459.600 toneladas en el semestre, frente a las 464.600 del mismo periodo de 2025, un descenso del 1,1% pese a seguir representando cerca del 60% de toda la carga gestionada en los aeropuertos españoles. Barcelona-El Prat, en cambio, aceleró con fuerza hasta las 125.300 toneladas, frente a las 112.200 de un año antes, un incremento del 11,7%, mientras que Zaragoza experimentó un avance todavía mayor, pasando de 89.000 a 102.300 toneladas, un 15% más. Esta divergencia confirma que el crecimiento del sector ya no depende en exclusiva del principal hub nacional, sino que se está repartiendo hacia aeropuertos que hasta hace poco jugaban un papel secundario en el mapa de la carga aérea española.

Aena atribuye la evolución de la demanda principalmente a las decisiones comerciales de aerolíneas, operadores logísticos y empresas cargadoras, aunque reivindica su propio papel como gestor aeroportuario a la hora de facilitar que esa actividad se desarrolle en las mejores condiciones posibles. En esa línea, la compañía puso en marcha en 2024 un Plan Estratégico específico para el sector de la carga aérea, orientado a favorecer el desarrollo del transporte de mercancías, mejorar la competitividad de los aeropuertos con mayor actividad carguera y asegurar un crecimiento sostenido en el tiempo.

Una de las medidas más relevantes de ese plan es el sistema de incentivos para aerolíneas que operan aviones cargueros de fuselaje ancho, vigente desde el 1 de marzo de 2024 hasta el 28 de febrero de 2027. El mecanismo ofrece un reembolso sobre la tarifa media de aterrizaje para las operaciones adicionales de llegada respecto al periodo anterior, con un 75% de reembolso durante el primer año, un 50% durante el segundo y un 25% durante el tercero, un incentivo decreciente pensado para atraer nuevas compañías y consolidar rutas y frecuencias mientras dura el periodo de bonificación. El plan incluye además inversiones en infraestructuras, optimización de los centros de carga y mejoras en los accesos y la circulación de mercancías, un paquete de medidas que, a la vista de los datos de Barcelona y Zaragoza, parece estar surtiendo efecto precisamente en los aeropuertos donde Aena ha concentrado buena parte de este esfuerzo de atracción de tráfico carguero.

Carlos Zubialde

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