El centro tecnológico ITENE trabaja en una plataforma bioinformática que, mediante inteligencia artificial y modelización computacional, pretende predecir cómo se comportarán materiales y recubrimientos de envase al final de su vida, qué impacto ambiental tendrán y algunas propiedades de seguridad y funcionalidad. El proyecto, llamado BIOMATICA, se desarrolla entre mayo de 2026 y diciembre de 2027 con apoyo de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana, a través del IVACE+i, y financiación europea del programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027.

El punto de partida es práctico. Elegir un material de envase sostenible exige considerar desde las primeras fases de diseño su comportamiento al final de su vida útil, su impacto ambiental y las nuevas exigencias de circularidad, pero las herramientas para evaluar esos parámetros están fragmentadas, según ITENE. Cada decisión se apoya en piezas sueltas, sin una visión integrada que ayude a comparar alternativas antes de avanzar hacia el desarrollo.

BIOMATICA propone reunir esas piezas en una sola herramienta con tres módulos. El primero cubre el fin de vida, con modelos de biodegradabilidad, compostabilidad y reciclabilidad. El segundo se centra en el impacto ambiental, con la predicción de la ecotoxicidad de los materiales, de sus lixiviados y de sus productos de degradación. El tercero aborda seguridad y funcionalidad, con modelos de actividad antimicrobiana aplicables a food defense.

Para alimentar esos modelos, el centro recopilará y analizará información sobre materiales, polímeros, aditivos, enzimas y microorganismos, y con ella desarrollará modelos de machine learning, deep learning y herramientas bioinformáticas que relacionen las características de cada material con su comportamiento a lo largo del ciclo de vida. La plataforma permitirá comparar escenarios de fin de vida, generar informes y emitir alertas de riesgo, con una interfaz adaptada a distintos perfiles de usuario.

La cautela está en la validación. Las predicciones se contrastarán con datos experimentales obtenidos en condiciones controladas y semiindustriales con plásticos convencionales, bioplásticos y materiales celulósicos, y la herramienta se probará con empresas para comprobar si sirve en procesos reales de decisión. Es decir, el proyecto está en desarrollo y todavía no hay resultados publicados sobre la precisión de las predicciones.

Javier Alcodori, jefe de proyectos de ITENE, lo explica así: «Con BIOMATICA queremos avanzar hacia un enfoque predictivo que permita incorporar criterios de circularidad, impacto ambiental y seguridad desde las primeras etapas de diseño de los materiales». A su juicio, integrar inteligencia artificial, modelos bioinformáticos y datos experimentales dará más información para elegir las alternativas con más potencial antes de pasar a desarrollo y validación.

El centro prevé aplicaciones en envase, polímeros y compounds, reciclado, recubrimientos funcionales, biotecnología y gestión de residuos, con estrategias de «circular by design» y selección de materiales con mejores opciones de fin de vida y menor impacto.

Para el sector logístico y el comercio electrónico, el interés es indirecto porque no participa en el mismo, pero si lo manipula posteriormente. El envase que llega a un almacén o a un cliente se decide mucho antes, en el diseño del material, y las herramientas que reduzcan la incertidumbre en esa fase pueden influir en qué soluciones llegan al mercado. Esta es una lectura de este medio, ya que la nota de ITENE no menciona a los operadores logísticos como usuarios previstos. Para finalizar, ITENE no detalla el presupuesto del proyecto ni qué empresas participarán en la validación.

Carlos Zubialde

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